lunes, 29 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 2.

La noche caía sobre Weissbruck y con ella sus calles se iban quedando vacías, sus habitantes tras una dura jornada de trabajo buscaban refugio en alguna de sus tres tabernas, de ellas irradiaba un calor acogedor ademas de las risas de sus ocupantes, en otro lugar de Weissbruck, en un sótano, la oscuridad casi se podía tocar con las manos, en ella unos ojos atemorizados no dejaban de mirar la puerta por donde había entrado esperando a que se abriera y alguien viniera a por ella, mientras esperaba a que eso ocurriera abrazaba con fuerza su muñeca, buscando en ella la valentía para hacer frente a la oscuridad...


Mientras Erwin, Ogmund y Nikkit se encaminaban a la posada de El Hombre Feliz para intentar averiguar algo sobre Elvyra y sus posibles captores, dejaron encerrada a Liza en el sótano donde la encontraron, sin poder fiarse de nadie era la mejor opción, hay podría estar segura hasta que volvieran a por ella.

La taberna de El Hombre Feliz estaba ubicada hacia el sur de Weissbruck, de ella salia un gran bullicio, en su interior se podían distinguir gente del lugar y otros forasteros, gente de la mina cercana de Delfgruber, y aunque cada uno de ellos busco por la taberna a alguien grande con alguna prenda gris desgarrada no encontraron a nadie que les llamara la atención, pero a Erwin si que alguien le encontró, mientras deambulaba por la taberna dos hombres se le acercaron intentando venderle una capa marrón que uno de ellos llevaba en sus brazos, ante el rechazo de este el otro hombre le tendió la mano para estrechársela pero Erwin no estaba por la labor y ignorándolo busco con la mirada a sus compañeros, pero entre el bullicio no los encontró, justo cuando se volvía a girar hacia los dos hombres el que le había tendido la mano se la estrecho para acto seguido ambos desaparecer entre el bullicio de la taberna, Erwin se noto algo húmedo en la palma de su mano, tenia como pintura color purpura, se dirigió hacia la barra donde se la limpio a la vez que Ogmund y Nikkit se reunían con el sin haber visto ni oído nada de los tres hombres que buscaban o de Elvyra, ni siquiera el posadero les pudo decir nada que les pudiera ser útil, pero mientras se dirigían a la salida un viejo que allí estaba sentado mascando tabaco si que les fue de utilidad, por unas cuantos chelines de plata les contó que la noche anterior tras hombres fornidos cargaron un baúl en una carretilla y marcharon hacia el norte, en dirección a la exclusa, el posadero pudo corroborar que estos tres extranjeros que ademas no olían muy bien eran de Altdorf y que lo extraño de todo es que segun ellos mañana por la mañana un amigo suyo les vendría a recoger pero en vez de dormir en la taberna pagaron y se fueron la noche anterior.

Sin perder mas tiempo y aprovechando el amparo de la noche se encaminaron hacia la exclusa al norte de Weissbruck, en ella Ogmund encontró entre la maleza un baúl en el que podría haber cabido un cuerpo, y una carretilla, con cuidado cruzaron al otro lado del canal, allí encontraron unos pasos de alguien que había caminado cargado, siguiendo los pasos llegaron hasta un granero en bastante mal estado, con unas puertas envejecidas de color rojo, con cautela se acercaron a ellas, en su interior se oía los ronquidos de alguien, con mucha destreza entre los tres consiguieron levantar el listón que por dentro les impedía entrar en el granero, una vez dentro y sin apenas hacer ruido entre Nikkit y Ogmund se encargaron que el hombre que emitía los ronquidos no volviera a despertar, pero mientras avanzaban hacia el otro lado del granero de allí una saeta voló en dirección a Erwin fallando por muy poco, cuando Erwin y Nikkit subieron a la parte de arriba del granero en ella había dos hombres fornidos y Elvyra amordazada y con las manos atadas a la espalda, uno de los hombres la mantenía cogida por detrás mientras con un cuchillo amenazaba con degollarla si no tiraban las armas, mientras el otro con la ballesta ya recargada les apuntaba, pero pese a la amenaza Nikkit y Erwin se abalanzaron sobre el hombre de la ballesta acabando con el sin que pudiera dispararlos, mientras el otro hombre junto a Elvyra  se lanzaba desde la parte alta del granero al exterior, aterrizando sin ningún daño en un montón de paja que había debajo, sin perder tiempo y dejando a Elvyra allí tumbada salio corriendo a  la a
protección de la noche, y aunque le disparo Nikkit y consiguió herirlo el hombre pudo escapar, registraron a los hombres muertos y salvo alguna moneda y las hierbas que habían cogido de la casa de Elvyra poco mas llevaban encima, solo un pendiente de plata con la forma de una cabeza de rata que ambos llevaban les llamo la atención, con rapidez volvieron sobre sus pasos hasta la casa de Elvyra donde tras revisar la herida que Erwin y Ogmund tenían infectada les preparo un bálsamo que haría que la infección remitiera, también les contó que los hombres venían de parte de un alto cargo de Altdorf, el cual quería unas hierbas necesarias para realizar un  ritual o ceremonia destinado a las artes oscuras, por supuesto que ella no accedería a tales demandas, por eso mismo huyo de Altdorf hace unos seis meses, no sabia como la habían encontrado, pero otra vez volvería a cambiarse el nombre y buscaría otro lugar donde vivir, y aunque Nikkit insistió en saber quien era esa persona Elvyra no consintió en dar su nombre, así ellos estarían mas a salvo, tras un emotivo reencuentro entre Elvyra y Liza comieron algo todos juntos, descansando lo que quedaba de noche en casa de Elvyra para al día siguiente recoger todos sus enseres y sin que nadie mas lo supiera abandonar Weissbruck en la barcaza de nuestros aventureros en dirección a Altdorf para luego poner rumbo a Delberz, a la casa del maestro de Hans, Heironymus Blitzen un conocido de Elvyra, un Hechicero de las altas escuelas de la magia, un Hechicero Celestial...

lunes, 22 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión1

La noche dio paso a un nuevo amanecer, en medio del bosque alejados de cualquier mirada un grupo de personas descansaban arremolinados entre si, un pájaro observaba atento desde una de las ramas como la única persona que estaba despierta daba vueltas alrededor del grupo, en el rostro del Halfling se podía apreciar el cansancio de los días pasados, pero sabía que pronto su guardia acabaría y por fin llegaría el mas que merecido descanso, por un instante se paro delante de dos de los humanos que estaban durmiendo, por su cabeza paso un pensamiento, hacia solo unos días que conocía a los dos humanos y entre ellos ya habían crecido unos fuertes lazos de amistad, que destino les esperaba a todos ellos, sus caminos seguirían juntos ..., una sonrisa apareció en su rostro mientras volvía a vigilar el bosque velando por el descanso de sus compañeros, mientras el pájaro levantaba el vuelo perdiéndose entre los altos arboles...


El día avanzo, fue a la hora de comer cuando nuestros aventureros junto a Hans y a Anya recogieron sus pocas pertenencias y después de haber saciado el estomago partieron rumbo al Norte, no sabían donde se encontraban pero si viajaban hacia el Norte en algún momento deberían encontrar el río Bögen, y siguiéndolo poder llegar a Weissbruck, allí podrían conseguir pasaje en algún barco dirección a Altdorf o con suerte directamente a Delberz que es donde Hans tenia que llegar a casa de su señor, ademas el tiempo apremiaba, tanto Erwin como Ogmund presentaban en una de las heridas sufridas en el laboratorio de Vonreuter claros síntomas de infección, Hans conocía en Weissbruck a una herborista llamada Elvyra que les podría ayudar, durante la tarde y la mañana del día siguiente avanzaron sin incidentes, fue casi a mediodía cuando empezaron a escuchar el ruido de un río, según se acercaban al ruido de entre los arboles un hombre ya entrado en años y que apenas se podía sostener cayo ante ellos, su cuerpo presentaba diversas heridas y dos virotes de ballesta asomaban por uno de sus costados, con su ultimo aliento y una mano tendida hacia ellos sus ultimas palabras fueron ``mutantes´´.

Con cautela se acercaron al borde del bosque, desde ahí a unos pocos pasos se podía ver una pequeña barca junto al río y un poco mas allá en medio de este una barcaza de pequeño calado que estaba a la deriva, en su cubierta se apreciaban cuerpos humanos y de mutantes tendidos en el suelo, tras decidir que lo mejor era intentar hacerse con el barco y intentar llegar a Weissbruck lo antes posible se subieron en la barca y remando se fueron acercando a la barcaza, Nikkit con el trabuco preparado no dejaba de observar la orilla que habían abandonado cuando de entre sus arboles una mujer con dos grandes alas y una lanza  empezó a volar hacia ellos, mientras el resto del grupo subía a la barcaza Nikkit disparo su trabuco contra ella, por desgracia una vez se retiro el humo la mujer bajaba hacía el en picado sin haber sufrido ningún daño, con su lanza hirió a Nikkit mientras volvía a remontar el vuelo preparándose para otra pasada, en esta segunda todo ocurrió muy rápido, Hans hizo uso de su magia para impactarle con un proyectil mágico, por desgracia para él la lanza le atravesó el brazo desgarrando a su paso huesos y tendones, Hans con la lanza clavada en su brazo cayo inconsciente al suelo mientras un charco de sangre se formaba a su alrededor, mientras Nikkit aprovechando que la mujer le daba el flanco consiguió impactarla con fuerza con el hacha dejando un reguero de sangre mientras se alejaba de ellos, y aunque Ogmund intento abatir a la mujer con alas con su honda los disparos pasaron lejos de ella, perdiéndose nuevamente en las copas de los arboles del bosque.

En el momento en que la mujer se retiraba dos mutantes subieron de la cubierta, de uno de ellos dio buena cuenta Erwind, mientras el otro se enfrentaba a Nikkit, a su vez Ogmund era atacado por un tentáculo que procedente del río reptaba por un lado de la barcaza intentando enrollarse en algún pobre incauto, y aunque en la primera ocasión pudo esquivarlo en la segunda no tubo tanta suerte y el tentáculo se le enrollo sobre su pierna arrastrándolo hacia el río, por suerte de un espadazo Ogmund pudo cortar el tentáculo a la vez que Erwin también espada en mano le prestaba también auxilio impactando en el tentáculo, mientras Nikkit dejando que el mutante con el que estaba enfrentado escapase se lanzaba para coger a Ogmund para intentar que no fuera arrastrado por el tentáculo, tras unos segundos de tensa pausa con rapidez Nikkit consiguió poner la barcaza a favor de la corriente para ir alejándose poco a poco del lugar, mientras Erwin iba lanzando por la borda los cadáveres de los mutantes muertos en la cubierta del barco y Ogmund intentaba ayudar a Hans, el cual estaba inconsciente y aunque débil aun respiraba, una vez alejados del lugar y un poco mas tranquilos bajaron a la bodega, allí había bastantes sacos de lana y unos pocos barriles, en uno de ellos y gracias al oído del Halfling encontraron a un chico joven, Renat, estaba muerto de miedo y según le fueron calmando les contó como encontraron una barca a la deriva con alguien en su interior al parecer moribundo, tras acercarse a ella para prestarle ayuda fueron atacados desde el aire por una mujer alada mientras del río unos tentáculos subían por el barco, él muerto de miedo fue a esconderse a la bodega, desde su escondite dentro de un barril pudo escuchar los gritos aterradores del dueño de la barcaza así como de su hijo y su nuera, tras saber que todos estaban muertos y sin saber de ningún familiar directo de el dueño de la barcaza, la barcaza pasaba a ser de ellos junto a su carga, la cual la esperaban vender sus antiguos dueños en Altdorf por unas 900 coronas de oro.

Durante la tarde y gracias a las indicaciones de Renat fueron navegando sin ningún percance, descansaron en la barcaza mientras la noche pasaba y con las primeras luces del día emprendieron viaje, el tiempo apremiaba, Hans se iba debilitando por momentos y tanto Erwin como Ogmund notaban como algo en sus heridas no iba bien, fue a mediodía cuando por fin conseguían amarrar la barcaza en Weissbruck, por suerte para ellos el lugar no les era desconocido y con rapidez fueron a la casa del físico, al cual por suerte o desgracia ya conocían de cuando estuvieron días atrás en Weissbruck, allí dejaron a Hans, al cuidado del físico el cual intentaría hacer todo lo posible por salvar la vida y el brazo de Hans, por desgracia con las heridas de Erwin y de Ogmund poco podía hacer, les indico donde vivía Elvyra la herborista, quizás ella si que tuviera remedio para sus afecciones.

Con Renat y Anya al cuidado de la barcaza, nuestros tres aventureros se dirigieron a casa de Elvyra, pero ya antes de llegar a la puerta pudieron ver que algo no marchaba bien, una de las ventanas estaba rota, a través de ella se podía ver el interior de un salón donde sin duda había habido una pelea, cristales rotos y muebles por el suelo daban buena cuenta de ello, tras comprobar que la puerta estaba cerrada penetraron en la casa a través de la ventana, inspeccionaron la casa tanto la planta de abajo como la de arriba donde se encontraban los dormitorios, todas ellas habían sido registradas pero no había nadie en ellas, y salvo una nota que le exigía un pago en un granero rojo poco mas había que les fuera de ayuda, justo cuando se disponían a irse un pequeño ruido atrajo la atención de Nikkit, al parecer provenía de la cocina, y allí tras una estantería había una puerta que daba acceso a un sótano, al abrir la puerta algo corrió en su interior perdiéndose en las sombras del sótano, con cautela bajaron descubriendo que una niña de unos 10 años se escondía en una esquina atemorizada, tras ver que la habían descubierto intento huir en dirección a las escaleras pero los fuertes brazos de Erwin la retuvieron hasta que poco a poco Nikkit la fue calmando, una vez calmada les contó que tres hombres fuertes y que olían mal habían venido hace un par de días y que se marcharon tras una fuerte discusión,  ese mismo día Elvyra le dijo que se mantuviera alejada de la posada de El Hombre Feliz, al día siguiente por la noche  Elvyra la había castigado en el sótano por andar con sus cosas, de repente escucho un fuerte estruendo procedente de la casa y oyó gritar a Elvyra, tras esconderse asustada entre las cajas del sótano al rato dejaron de oírse ruidos.

Varios dilemas se les presentaba a nuestros aventureros, que hacer con la niña, donde podía estar o que le podía haber pasado a Elvyra, acudían a la guardia, y mientras el tiempo iba pasando inexorablemente....

lunes, 8 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. PERDIDOS EN EL BOSQUE. Sesión 3.

La lluvia y el aire golpeaba fuertemente sobre las paredes de la mansión, poco a poco la tormenta iba creciendo en intensidad, mientras a resguardo de ella estaban nuestros intrépidos aventureros junto a Hans y a Anya, esta ultima les servia de guía mientras caminaban por un laberinto de corredores en busca de la habitación de Ondurin Vonreuter, en un cruce de pasillos unas escaleras ascendían en lo que parecía una puerta de hierro al final de la subida, y aunque al resto del grupo las escaleras les  pasaron desapercibidas, a Ogmund mas acostumbrado a estar bajo tierra y con el oído mas acostumbrado a estos menesteres le pareció escuchar unos pasos que provenían de la parte superior, durante unos segundos de silencio Anya les contó que la escalera desembocaba en una puerta de hierro cerrada con llave, en la cual segun su padre se encontraba Jonah, su hermano mayor, el cual había sido encerrado a causa de su locura, mientras les contaba esto en voz baja desde detrás de la puerta que se adivinaba al final de las escaleras provino una voz joven pidiendo ayuda para que le sacaran de allí, sin apenas pensarlo desoyeron los gritos de ayuda y siguieron camino.

Por fin su camino llegaba a su fin, ante ellos tenían las puertas que daban a la habitación del patriarca de la Mansión, eran unas puertas de madera de roble, en ellas se adivinaban como runas o dibujos grabados, pero al intentar fijarse en ellos era como si estuvieran en un constante movimiento imposibilitando saber que eran, el aire en el pasillo era denso, como si se pudiera cortar con un cuchillo, Ogmund se acerco lentamente a la puerta, mas allá se escuchaba el crepitar del fuego de una chimenea y el pasar de hojas de un libro, sin ninguna cerradura o tirador a la vista, decidieron que lo mejor seria entrar sin llamar, retrocedieron y con un baluarte como ariete se abalanzaron sobre las puertas, pero justo cuando el ariete entro en contacto con la puerta estas se abrieron de golpe haciendo que Nikkit trastabillara y aterrizara en el suelo, mientras Ogmund y Erwin siguieron su carrera hacia Ondurin que estaba sentado detrás de una mesa de estudio, frente a un gran libro de cuero negro, mientras se levantaba sorprendido vio como el ariete era lanzado sobre el, pero aun siendo mayor consiguió esquivarlo, en apenas unos segundos la habitación se convirtió en un caos, Ondurin utilizando sus artes negras revivió a dos de sus trofeos que tenia disecados, Nikkit descargo su trabuco sobre una de estas criaturas para acto seguido sacar su hacha y vender cara su vida, mientras Erwin y Ogmund se abalanzaban sobre Ondurin antes de la otra criatura llegara hasta donde se encontraban, tanto Erwin como Ogmund pudieron experimentar como los poderes de Ondurin les iba debilitando a la vez que el se iba recuperando de los golpes, mientras pudieron ver que Hans también sabia dominar los vientos de la magia, y con ellos conseguía lanzar un proyectil sobre unos de los engendros que había creado Ondurin, pero en el momento que todo se les ponía mas en contra con la llegara del mayordomo Lothar y con la mujer de Ondurin, Sanne corriendo para defender a su marido con cuchillo en mano, de repente todo cambio, Nikkit consiguió abatir al engendro que tenia delante, a la vez que Ogmund de un espadazo certero le atravesó el gaznate a Ondurin, cayendo muerto al suelo, la balanza se había equilibrado, ahora Ogmund luchaba con el otro engendro mientras Erwin se enfrentaba a Lothar y Nikkit se defendía de Sanne en un estado de locura salvaje, Tanto Nikkit como Ogmund acabaron con sus contrincantes no sin antes sufrir varias heridas, mientras Lothar con un brutal golpe de su garrote lanzaba a Erwin por los aires con el brazo dislocado y dejándolo en el suelo inconsciente y con una fuerte hemorragia al borde de la muerte, por suerte para el, era fuerte y con la ayuda de la única hierba que le quedaba a Hans pudieron detenerle la hemorragia y colocar el brazo en su sitio, mientras entre Ogmund y Nikkit dieron buena cuenta de Lothar, a su alrededor quedo una escena dantesca, con sangre salpicando todos los confines de la habitación, y parte de la familia Vonreuter muerta, mientras Erwin se iba recuperando miraron por la habitación buscando algo de valor, pero salvo la pluma de Ondurin que era de buena plata nada mas encontraron, en cuanto a el libro de cuero negro que estaba sobre la mesa de estudio, claramente su aspecto era blasfemo así que sin ni siquiera vacilar Ogmund lo lanzo al fuego de la chimenea, por momentos pareció tener vida, retorciéndose mientras era consumido por las llamas.

Por fin podrían salir de este maldito lugar, eso si Gustav no les había engañado, tras desandar el camino salieron fuera de la Mansión, la lluvia y el viento habían cesado, dando lugar a un cielo despejado, cuando miraron hacia el cielo algo les llamo la atención, la luna Morrslieb estaba en cuarto creciente, ya no se encontraba sobre ellos amenazante como la noche anterior, sin mas tiempo que perder y tras prender fuego a la Mansión atravesaron el bosque en el que ya no se veían las criaturas de ojos rojos, consiguieron atravesarlo y salir a otra parte del bosque donde el aire no estaba tan viciado y donde se volvían a oír el ruido de animales moviéndose por el, aunque estaban agotados decidieron avanzar todo lo que pudieran para alejarse lo mas posible del lugar, ya cuando empezaba a amanecer buscaron un sitio en donde poder descansar y reponer fuerzas, a fin de cuentas el camino no había echo mas que empezar....

lunes, 1 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. PERDIDOS EN EL BOSQUE. Sesión 2.

La noche avanzaba inexorable, mientras fuera de la mansión Vonreuter la lluvia y el viento golpeaban con fuerza sobre sus viejas paredes, ajeno a todo ello nuestros tres aventureros intentaban adivinar el camino correcto, tras deliberar unos segundos decidieron avanzar hacia el lado Oeste de la mansión, donde hacia unas horas habían cenado con la familia Vonreuter, tras recorrer un largo pasillo penetraron en el gran salón y por una puerta al fondo en las cocinas y despensa de ese ala de la mansión, ayudados con una antorcha buscaron alguna puerta oculta que pudiera dar lugar a un sótano, donde pudiera estar el laboratorio de Ondurin Vonreuter, pero por mas que buscaron en ningún lugar encontraron ningún indicio de algo oculto.

En el vestíbulo sonaban las doce campanadas de la medianoche cuando de nuevo nuestros tres aventureros volvían a estar en el mismo lugar pensando donde encaminar sus pasos, de la parte superior provenía una dulce pero poca afinada canción de nana cantada por la voz de una niña, hacia allí se dirigieron Erwin, Ogmund y Nikkit, subieron por las escaleras las cuales rechinaban bajo su peso, una vez arriba el pasillo iba de Este a Oeste, donde al final de cada lado había una puerta, de la puerta del Este es de donde provenía la canción de nana, una tenue luz enmarcaba la puerta, y segun se acercaban se podía percibir un cálido calor proveniente de una chimenea encendida, en cambio de la puerta del Oeste provenía un ligero aire frío, la puerta estaba cerrada con llave y un tenue sollozo provenía de su interior, tras sopesar ambas alternativas se encaminaron hacia la puerta del Este, esta daba a la habitación de Wilhelmina y de su hija Elena, la habitación estaba amueblada con muebles bretonianos y ricas sedas, Wilhemina sentada en su tocador y vestida con apenas un camisón casi trasparente se sorprendió al verlos allí, pero pronto mostró toda su atención en su amado Erwin, y este poco a poco fue cayendo a sus encantos, aunque Ogmund espada en mano la mantuvo a distancia desconfiado de que fuera una bruja o algo peor, mientras Wilhemina les contaba lo que su padre les tenia preparado, y les ofrecía un trato, traerle la cabeza de su hermana Anya que era malvada y pérfida, y a cambio les sacaría de la mansión y del bosque que la circundaba, mientras pensaban en ello la pequeña Elena se acercaba a Nikkit y le susurraba al oído que ella también conocía donde estaba esa salida secreta, y que si la dejaban irse con ellos les llevaría hasta allí, así que tras pensarlo y no fiándose de Wilhemina la dejaron atada en su habitación, y con la pequeña Elena como guía fueron camino de los aposentos de su abuelo para acabar con todo esto cuanto antes, tras caminar por los laberintos de pasillos de la parte mas nueva de la mansión y notar como descendían bajo tierra llegaron hasta unas escaleras, las cuales daban a una puerta de hierro, al abrirla lo que vieron dentro les dejo durante unos segundos paralizados, en celdas había distintas monstruosidades, un lobo con dos cabezas, una de ellas cosida al cuello del animal, dos zombis a los que se les habían cambiado distintas partes de su cuerpo, un ser imposible de describir al que se le habían cosido tantos tejidos musculares que resultaba algo grotesco y por ultimo en la ultima jaula un humano al parecer normal, que bien estaba muerto o inconsciente, ya que no se movía y estaba con las manos atadas a sus espaldas.

En medio de la habitación había una mesa donde seguramente se habían realizado estas abominaciones, y a su lado una palanca, al fondo de la habitación se podía ver una puerta, Elena señalo a ella mientras con el dedo en la boca hacia el gesto de silencio, con cautela avanzaron hacia la puerta, pero al abrirla lo único que vieron fue otra mesa de operaciones y colgados del techo cadenas con distintas partes del cuerpo goteando un liquido color amarillo, un gran olor a productos químicos irradiaba la estancia, pero de Ondurin ni rastro, en ese preciso momento Elena con una sonrisa maliciosa tiro de la chirriante palanca y aunque Nikkit le sujeto la mano, la cual estaba tremendamente fría, fue demasiado tarde, las jaulas se abrieron dando paso a que las criaturas se abalanzaran sobre ellos, haciéndose fuertes en la puerta se prepararon para vender caras sus vidas, mientras Elena se sentaba sobre la mesa de operaciones y se preparaba a ver el espectáculo.

Pero pronto la sonrisa se le borro de la cara, Nikkit disparo su trabuco sobre los seres que se abalanzaban sobre la puerta, la metralla barrio todo a su paso hasta llegar a Elena, fue tal el impacto que la tumbo sobre la mesa con la cara completamente desfigurada dejando un gran charco de sangre, aun pudo salir huyendo pero sus pasos acabaron al final de la escalera completamente desangrada, mientras en el laboratorio Ogmund y Erwin daban buena cuenta del lobo de dos cabezas y de uno de los zombis, y aunque el ser monstruoso consiguió herir tanto a Erwin y a Ogmund entre ambos y con la ayuda final de Nikkit consiguieron acabar con el, justo a tiempo para impedir que el otro zombi acabara con el humano que se encontraba en la ultima celda.

Hans-Peter Schiller les contó como había acabado aquí, venían de Nuln camino de Bögenhafen para coger un barco dirección a Delberz, prácticamente al igual que ellos fue engañado por Gustav, sus tres guardaespaldas habían muerto en manos de Ondurin y viendo como eran de capaces les podría contratar para que le sirvieran de escolta, prometiendo que su señor les pagaría con creces, que pusieran ellos el precio, el dinero pareció decantar la balanza y decidieron que viniera con ellos, gracias a Ogmund pudieron desandar el camino no sin antes pasar por la habitación donde Hans tenia su equipo, en el cual disponía de tres hiervas ya preparadas por uno de sus antiguos guardaespaldas, le entrego una a Ogmund y otra a Erwin para que se pudieran reponer de las heridas que habían sufrido en el laboratorio, la tercera se la guardo entre su equipo, sin mas consiguieron llegar por cuarta vez al vestíbulo desde donde fueron a visitar a Wilhelmina, la cual estaba con las manos atadas dormida en la cama, Ogmund camino hacia ella espada en mano, con el ruido de sus pasos Wilhelmina se despertó y mientras se giraba hacia el y sin tiempo para ni tan siquiera hablar Ogmund descargo su espada sobre su delicado cuello  contándoselo de un solo tajo, Erwin aun estupefacto por lo que acababa de ver solo pudo murmurar alguna palabra mientras sacaba su espada y se dirigía hacia Ogmund, por suerte Nikkit poco a poco pudo convencerlo de que bajara su espada y lo fue alejando de la habitación hasta calmarlo, mientras Erwin se iba recuperando Ogmund busco detenidamente por la habitación hasta dar con la llave que podría abrir la puerta de Anya, hacia allí se dirigieron, y tras hablar con ella desde el otro lado de la puerta decidieron confiar en ella para que les llevara a las habitaciones de su padre, cuando abrieron la puerta vieron en la pobreza en que vivía, en una habitación pequeña, con una cama y muebles medio rotos y una ventana sin cristal que la salvaguarda del frío de la noche, Ogmund le ayudo a levantarse cogiéndola de la mano y así comprobando que su tacto no era frío como el de Elena, y sin perder mas tiempo se dirigieron a las habitaciones de Ondurin en lo mas recóndito de la mansión...