lunes, 7 de agosto de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 10.

Poco a poco la noche iba cayendo en el Imperio, un grupo de enanos junto a un joven humano cenaban y charlaban amigablemente alrededor de una agradable fogata, no había nada mejor que compartir viejas historia con un viajero tan agradable, el joven se hacía llamar Ernst Heidleman y iba camino de Altdorf para seguir con sus estudios de medicina, se mostró tan atento que incluso mitigo alguna de las dolencias que alguno de los enanos padecía, y así poco a poco la noche fue avanzando y con ella la hora de el merecido descanso, o así debería de haber sido, pero a mitad de noche el joven humano utilizo sus poderes de hechicería para ir dando muerte a cada uno de ellos, cada cual de una manera mas atroz, a todos salvo a uno de ellos, para el ingeniero jefe Aynjull la muerte sería una liberación, el tormento que sufrió fue inimaginable, sus alaridos de dolor resonaban por toda la ladera pero nadie los oiría, estaban solos el y el joven aprendiz de galeno....

Tras amarrar el barco al pequeño embarcadero de la maquina de señales Erwin, Ogmund, Nikkit y Sigfrido desembarcaron y con precaución se dirigieron hacia el campamento de los trabajadores enanos, ya antes de llegar apreciaron que alguna de las tiendas mostraban signos de haber sido quemada en alguna de sus partes, sacando las armas y con mas cautela se acercaron, la escena que presenciaron fue horrible, seis de los enanos yacían muertos en la tienda donde dormían, algunos de los cuerpos presentaban signos de haber sido quemados como por dos lenguas de fuego, sus cuerpos estaban hinchados y en estado de putrefacción, el olor que emanaba de allí junto a las moscas hicieron que tanto Erwin como Ogmund tuvieran que retirarse vomitando todo lo que tenían en sus estómagos, una vez repuestos se dirigieron a la trampilla que daba acceso a la torre, pero allí encontraron el cuerpo del ingeniero enano que dirigía al grupo de enanos, Aynjull colgaba desnudo de una cadena, tenia sus ojos quemados, al igual que todas las partes de su cuerpo mas sensibles, desde luego la muerte que tuvo fue horrible e interminable.

Gracias a la llave mágica descendieron hacia la torre, tras comprobar que nadie había entrado en ella se dirigieron con premura hacia la cámara central donde depositaron todas las llaves en forma de estrella de seis puntas en sus respectivos lugares, para decepción de todos nada ocurrió, pero justo cuando el desanimo hacia mella en ellos, un fuerte chasquido hizo que el circulo que rodeaba la estrella de seis puntas empezara a girar en el sentido de las agujas del reloj, a la vez del centro una apertura iba dando paso a unas escaleras que descendían, con mucha precaución descendieron por ellas dando a una sala con seis estancias a su alrededor, de cinco de ellas se podían ver grandes estantería llenas de volúmenes, la sexta estancia estaba dominada por una gran mesa sobre la que había tres volúmenes abiertos, dos de ellos hablaban de profecías y del lugar donde trozos de la luna Morrslieb habían caído, justo el lugar era en las Colinas Áridas, donde Etelka había ido a buscar algo que no pudo encontrar, el tercer libro era un diario, el diario de Dagmar Von Wittgenstein, un antiguo mago Celestial que por su locura abandono los Colegios de la Magia y del que nadie mas volvió a saber de el, en el diario afirmaba haber encontrado la piedra de disformidad mas grande jamas vista, y con ella en su poder seria el hombre mas poderoso del Viejo Mundo, sus ultimas anotaciones eran que partía con un grupo de gente a las Colinas Áridas con un receptáculo para poder transportarla al Castillo Wittgenstein, tras quemar toda la información para que nadie mas pudiera usarla salieron de la torre en dirección al barco, por precaución hicieron noche en la otra orilla y al día siguiente a pesar de los intentos de Sigfrido de ir directos al castillo decidieron partir hacia Delberz para informar a Heironymus.

Durante siete días viajaron hasta llegar sin ningún contratiempo a Delberz, las noticias que trajeron no hicieron otra cosa que intranquilizar mas al viejo mago, era un asunto delicado, el Castillo de Wittgenstein fue otorgado por la Emperatriz Margritta en 1979 y al igual que Kemperbad no debía pleitesía al Emperador, Heironymus sabia de los peligros que podría entrañar la entrada en el castillo y las posibles consecuencias de estar cerca de la piedra de disformidad, su noble y viejo corazón le hacia que no les exigiera que fueran allí, les dio unos días para que pensaran y decidieran si querían viajar hacia el castillo, tras hablar entre ellos  por fin tomaron una decisión, no irían a ese lugar maldito, quizás el miedo a la muerte o ha algo peor les hizo tomar esa decision, Heironymus como bien les había dicho acato su decisión, no sin sentir una gran decepción, sin mas tiempo que perder envío a Sigfrido de vuelta a Altdorf para que informara de todo lo acontecido y decidieran que se debía de hacer, Sigfrido se despidió de todos ellos, fue una despedida fría, el había anhelado hacer ese viaje y encontrar lo que Dagmar había traído de las Colinas, pero la decisión que se había tomado lo alejaba de ese camino, tras haberse quitado el peso de la decisión descansaron durante dos semanas, al final de la segunda semana Heironymus le comunico que un mensajero del Colegio Celestial le había traído una información importante ocurrida en el Castillo Wittgensteim, por lo visto el castillo se había derrumbado sobre el río, habían encontrado túneles escavados bajo sus cimientos, no sabían quien los habría podido hacer, si humanos o enanos, en los escombros del Castillo se habían encontrado claros signos de que se adoraba a  Slaanesh, pero no se había encontrado ni rastro de la supuesta piedra de disformidad que allí pudiera haberse encontrado, si en verdad alguien la había cogido no se sabia ni quien, ni que consecuencias traería en un futuro....

lunes, 31 de julio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 9.

Todo a su alrededor estaba sin rastro de ningún signo de vida, los pocos arboles que aun se mantenían de pie estaban retorcidos sobre ellos mismos y la poca hierba que intentaba agarrarse a las yermas colinas era de un color verde luminoso, agitándose y emitiendo leves murmullos a su paso, delante un cráter dominaba la llanura, en el se había formado un lago de un agua mas negra que la propia Morrslieb, la cual daba la impresión de que se mantenía suspendida vigilante encima del cráter, alrededor del lago un grupo de menhires de tiempos antiguos se alzaban como guardianes, la mujer de rizados cabellos rubios se mostraba ansiosa de empezar a buscar aquello a lo que había venido hasta este maléfico lugar, junto a ella un hombre mas joven la acompañaba en semejante empresa, mientras apartados del cráter dos hombres fornidos y con trazas de guardaespaldas se mantenían vigilantes y nerviosos por lo que pudiera ocurrir en semejante lugar.

Tras varias dos días de infructuosa búsqueda la mujer y el joven que la acompañaba emprendieron el descenso de las colinas, en su cara se podía ver reflejada la decepción y la rabia de no haber conseguido aquello que habían venido a buscar, alguien se les había adelantado o sus cálculos no eran los correctos, ahora deberían recorrer un largo camino para salir de dudas, pero lo primero era abandonar las Colinas Áridas y llegar a Kemperbad, allí podrían recuperar fuerzas y decidir como acometer su empresa, tras varios días de descenso por fin llegaron al Ferry que les llevaría al río Stir, no sin antes haber perdido uno de los caballos al resbalarse cuando cruzaron el paso del río Narn, pero justo antes de llegar al Ferry al pasar por la posada que daba nombre a este un fuerte fogonazo se escucho a sus espaldas, una lluvia de pequeños fragmentos de metal volaron hacía el grupo, por suerte para el joven Ernst Heidleman se agacho por instinto justo cuando varios de estos fragmentos pasaban por donde antes había estado su cara, uno de los guardaespaldas recibió varios impactos por todo su cuerpo, pero sus gruesos ropajes consiguieron que no sufriera ningún daño, mientras el objetivo principal del disparo, Etelka, se giraba para ver como decenas de estos fragmentos se quedaban suspendidos a escasos milímetros de su cuerpo para seguidamente caer al suelo, aprovechando la confusión Ogmund salio corriendo daga en mano hacia Etelka saltando sobre ella y haciéndola caer del caballo, forcejeando en el suelo, mientras Erwin se enfrentaba al guardaespaldas que iba a pie, enzarzándose en un combate a muerte con espada y escudo, al otro lado del camino el otro guardaespaldas hizo muestras de una gran rapidez, en apenas un abrir y cerrar de ojos desenvaino dos pistolas descargando su munición sobre Nikkit, el cual sintió en sus propias carnes lo que el ya había infringido en varios de sus enemigos, aun así eso no le impidió ir en ayuda de su compañero Ogmund, forcejeando en el suelo en una lucha contra Etelka, a la cual le iba dando cuchilladas que la hacían emitir gritos de dolor a la vez que Ogmund sentía como si le abrieran las entrañas por el simple contacto con la hechicera, Nikkit intento ayudar a Ogmund pero en el forcejeo le fue imposible alcanzar a Etelka con su hacha y ante el ya tenia al pistolero que ya blandía espada y escudo para dar buena cuenta del Halfling.

Los siguientes segundos de combate fueron trepidantes, Ernst aprovecho la confusión para huir al galope, una vez alejado del peligro y antes de desaparecer por el camino de sus ojos emanaron sendos rayos que impactaron sobre la propia Etelka, ante tal traición esta emitió un grito de rabia mas que de dolor, el grito de dolor lo emitió instantes después al sentir como la daga de Ogmund atravesaba su garganta y su cuerpo flácido quedaba tendido en el suelo, poco pudo degustar la victoria Ogmund, tras rodar a un lado y sin fuerzas para mas todo se le fue nublando, sintiendo como un gran frío invadía su cuerpo cayendo en la inconsciencia, mientras Erwind tras defenderse de varios de los ataques de su enemigo en uno de estos envites dejo su guardia desprotegida, sin perder semejante oportunidad la espada de este voló hacia su pecho, pero Sigmar había dispuesto que este no fuera su día para morir, en el ultimo instante un tropezón sobre una piedra en el camino hizo que fallara el ataque evitando lo que hubiese sido la muerte de Erwin, este aprovechando la oportunidad consiguió herir al guardaespaldas pero con unos reflejos felinos consiguió reponerse volviendo a herir a Erwind  y en el envite  hacerle caer al suelo, una sonrisa se dibujo en el guardaespaldas, una ultima estocada y todo se habría acabado, por otro lado Nikkit intentaba a duras penas defenderse de su oponente, pero tras sufrir varias estocadas notaba como su vida se le escapaba, un ataque mas y quizás ya no lo contaría, pero al ver morir a la hechicera se le ocurrió una idea desesperada, al estar muerte Etelka ofreció a los guardaespaldas dinero por sus cabezas, durante unos segundos que parecieron interminables todo quedo en suspense, con Ogmund moribundo, Erwind con una espada apuntando a su cuello y Nikkit con apenas energía para mantenerse de pie su suerte estaba echada, tras pensarlo, el guardaespaldas que estaba con Nikkit puso precio a sus cabezas, 50 coronas de oro por cabeza, tras aceptar y soltar sus armas consiguieron reanimar a Ogmund, estaba muy frío y de un tono azulado, pero poco a poco fue entrando en calor y sintiéndose mejor, tras pagar a los guardaespaldas y sonsacarles que lo que la mujer hubiese ido a buscar a aquel maldito lugar no lo había encontrado partieron hacia Kemperbad.

En la mochila de la mujer encontraron un mapa enrollado y una bolsa de terciopelo con algo en su interior, cuando mas tarde abrieron el mapa vieron que era muy parecido al que encontró Nikkit en la torre de señales, tenia marcado la localización de las Colinas Áridas y aparte otra localización, que por la posición bien podía ser la de la maquina de señales, en la bolsa encontraron la llave de cinco puntas que en teoría les faltaba para completar todos los huecos que encontraron en la sala secreta bajo la maquina de señales que estaban construyendo los enanos, tras quemar el cuerpo de Etelka con la ayuda de el Druida Corrobretz  pasaron la noche en la aldea de Unterbaum donde se sintieron como en casa, al día siguiente y tras despedirse de tan amables gentes partieron por el río Stir hacia Kemperbad, navegaron durante tres días sin ningún contratiempo y sin parar siguieron rumbo a Altdorf remontando el Reik, tras una semana de viaje volvían a ver las grandes torres que destacaban por encima de la capital del Imperio, sin parase en ella la travesaron para realizar el ultimo tramo de su viaje, y tras cuatro días por fin desembarcaban en Delberz, sin tiempo que perder pusieron a Heironymus al corriente de la suerte de Etelka y de los últimos descubrimientos, a la vez que le pedían algo de ayuda ante lo que tuviera que ocurrir si seguían intentando desentrañar lo que perseguía la hechicera, Heironymus aun conservaba cierto poder dentro de la escuela de Magia Celestial en Altdorf, les proporcionaría la ayuda de alguien que como Hans les podría ayudar en su empresa, ademas de armas con una buena manufactura, tras descansar en Delberz durante dos días volvieron a partir hacia Altdorf acompañados por Heironymus, tras cuatro días navegando llegaron sin contratiempos, el propio Heironymus les guío por las calles de la ciudad pero tenían la impresión de que  nunca se acercaban a las torres  de los Colegios de la Magia, hasta que en una plaza el Mago les dijo que hicieran los mismo que el, tumbado en el suelo empezó a girar sobre si mismo mientras rodaba en el sentido de las agujas del reloj, atónitos ante lo que estaba haciendo de repente desapareció, tras unos segundos de desconcierto hicieron los mismo quedando un poco desorientados, al fijar otra vez su mirada estaban en la misma plaza pero con un tono mas luminoso y ante ellos se alzaba una gran torre a la que no alcanzaban a ver su cima, dos grandes puertas permanecían abiertas, en ellas les esperaba Heironymus, les acompaño por su interior, en ella iban y venían distintas personas, tanto de avanzada edad como adolescentes, cada unos pensando en sus propios asuntos, sobre sus cabezas en vez de techo veían como si fuera un cielo con distintas estrellas que emitían la suficiente luz para iluminar las distintas estancias por donde iban pasando, hasta que llegaron a una sala donde les esperaban un hombre de una edad parecida a la de Heironymus al que acompañaba un joven que resulto ser Sigfrido Von-Reuter, a partir de ese momento seria su nuevo compañero, según Heironymus tenia una mente privilegiada, pero nunca había salido de estos muros, aunque les seria de una gran utilidad deberían cuidar de el, tras acompañarlos hasta la salida con un fuerte abrazo a cada uno de ellos les deseo toda la suerte que pudieran necesitar, y con la sincera esperanza de volver a verlos pronto se despidió de ellos.

Tras andar unos pasos por la plaza al girar la vista hacía atrás la torre ya no estaba, lo que había parecido un hora escasa había resultado ser casi todo un día, habían llegado a la plaza a primera hora de la mañana y ahora estaba anocheciendo, sin tiempo que perder Erwin, Ogmund y Nikkit acompañados por Sigfrido volvieron al barco, allí estaban Renat y Chistopher, durante el día habían aprovechado para comprar todo lo necesario para el viaje, ademas un jovenzuelo había traído una carta sellada para el señor Erwin, la carta estaba sellada con un lacre en forma de mano y de color purpura, tras leerla se le advertía de que era la ultima advertencia y se le encomiaba a que entregara las 20000 coronas de oro en menos de una semana o que las llevara personalmente hasta Middenheim, junto a la carta había una parte del mechón de pelo que le habían arrancado días atrás en Kemperbad, tras esta inquietante carta y tras no suceder nada extraño durante la noche, al día siguiente partieron hacia la maquina de señales, al mediodía del tercer día desde que salieron de Altdorf por fin vislumbraron su objetivo, aun no estaba acabada, se podían ver las maderas en forma de andamios que la rodeaban, pero no se veía ni rastro de ningún enano trabajando, aunque teniendo en cuenta la hora que era seguramente estuvieran recuperando fuerzas con un bien merecido almuerzo...




lunes, 10 de julio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 8.

La noche caía sobre las calles de Kemperbad, la gente se encaminaba hacia las distintas posadas que en ella había, después de un duro día de trabajo no había mejor recompensa que reunirse con los amigos alrededor de una mesa abarrotada de jarras de cerveza, al lado de un buen fuego donde poder escuchar historias de los tiempos antiguos, pero no todos se podían permitir el relajar sus mentes de los problemas que les preocupaban, entre ellos estaban nuestros tres viajeros que encerrados en una habitación de la posada de El Séptimo Mar discutían que plan seguir para dar caza a la Hechicera Etelka y su cómplice, tras varias horas decidieron no esperarles en Kemperbad y salir a su encuentro, de momento viajarían remontando el río Stir hasta llegar a la aldea de Unterbaum, una vez allí y dependiendo que consiguieran averiguar decidirían que hacer.

A primera hora del día prepararon todo lo necesario para la travesía, pero antes de zarpar Erwin sugirió que conocía a alguien que quizás podría darles información sobre Etelka y de quienes la podían haber acompañado, el hombre al que se refería Erwin era Luigi Belladona, un rico comerciante que sin ser noble y permanecer al consejo de los 13 ostentaba un gran poder en la ciudad, encontraron su mansión en la parte noble de la ciudad, un escudo de Tilea le delataba, tras hablar con los guardias apostados en la entrada y acompañados por un mayordomo fueron llevados a una sala de espera, después de esperar diez minutos el señor Luigi junto a dos hombres fornidos hicieron acto de presencia, el señor Luigi era un hombre entrado en años y en kilos, vestido con las mejores telas y mejores joyas dejaba claro su estatus de poder en la ciudad, tras escuchar que perseguían a Etelka por orden de los Enanos de las Montañas Negras dejo bien claro que esa historia era difícil de creer, pero que por asuntos con el antiguo tutor de Erwin al que tenia un gran respeto les contó aquello que querían saber, a fin de cuentas nada en Kemperbad escapaba a los oídos o ojos de Luigi Belladona, Etelka había partido a caballo junto a un hombre que la acompañaba y con dos guardaespaldas hacía las Colinas Áridas, tras esta productiva charla y con el buen sabor de unas copas del mejor Brandy que habían probado nunca, abandonaron la mansión del Señor Luigi en dirección a su barcaza para viajar con la máxima rapidez hacia Unterbaum, tras cuatro días de viaje rodeados de paredes escarpadas a ambos lados del río llegaron a un gran lago desde donde el río Narn caía en una gran cascada de mas de 150 metros de altura, envolviéndolo todo con una espuma que empapaba a cualquiera como en un día de lluvia, en el lado Este del lago un sistema de esclusas permitía a los barcos subir y bajar hasta el río Narn pudiendo salvar los mas de 150 metros de desnivel, mientras en el lado Norte del lago en una ensenada dos mujeres de mediana edad saludaban a los viajeros mientras cosían cuero para fabricar una canoa, tras acercarse a ellas y preguntarles por la aldea de Umterbaum estas les dijeron que eran de allí y que allí podrían tener un lugar donde poder comer y descansar, así que tras dejar amarrada la barcaza en la ensenada Erwin, Ogmund, Nikkit y Wanda partieron junto a ambas mujeres hacia la aldea, tras adentrarse en la cueva y subir por unos largos escalones llegaron a la cima de los acantilados desde donde se podía contemplar una imagen de la cascada cayendo hacia el lago, pero sin apenas tiempo para deleitarse de la imagen marcharon por una senda a través del bosque en dirección hacia la aldea, una vez en ella la gente les acogió con gran alegría y amabilidad, era una aldea de agricultores, aun afianzados en las antiguas religiones como así lo demostraba que todas las cabañas estaban orientadas alrededor de un gran árbol, fueron llevados hasta el Anciano del pueblo, Vorster y su guía espiritual el druida Corrobreth, tras darles de comer y charlar con ellos amigablemente en todo momento les desaconsejaron viajar a las Colinas Áridas, en ellas había un lugar maldito, mancillado por el Caos, La Cuenca del Diablo, aunque si al final su decisión era firme Corrobreth se presto a servirles de guía, también  les confirmo que hacia unos días había visto al grupo como el que estaban siguiendo pasar cerca del poblado en dirección a las Colinas, tras pensarlo decidieron no viajar a las Colinas Áridas y intentar tenderle una trampa a su regreso, para ello Corrobreth y Wanda vigilarían la parte Norte del río Stir y Erwin, Ogmund y Nikkit esperarían en la parte sur, en la posada que controlaba las esclusas y el Ferry, durante el primer día nada ocurrió salvo el transito de gente que iba de paso hacia uno u otro de los ríos, pero el segundo día a mitad de mañana mientras Nikkit estaba de guardia en la habitación que tenia vistas hacia el camino pudo ver a lo lejos a un grupo de cuatro personas y tres caballos, mientras se acercaban pudo distinguir que uno de ellos era una mujer rubia, con rapidez bajo a la posada donde estaban Ogmund y Erwin, tras comunicarles lo que había visto prestaron mas atención a la ventana, cuando estaban a unos cientos de metros pudieron distinguir con claridad a dos hombres que parecían guardaespaldas, junto a una mujer rubia y hermosa como la que vieron en el cuadro de la casa de Etelka en las Montañas Negras, y a su lado un viejo conocido, el estudiante de medicina Ernst Heindelmann, en un segundo el plan de subirse con ellos al ferry para poder atacarles por sorpresa se había esfumado, con poco tiempo para reaccionar los tres se dirigieron hacia la salida, solo les quedaba intentad aprovechar la sorpresa de atacarles cuando pasaran junto a la puerta de la posada, Ogmund y Erwin sacaban sus armas mientras Nikkit amartillaba su trabuco...

lunes, 3 de julio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 7.

La noche había caído sobre las montañas negras, era una agradable noche, ideal para pasarla sentado en el porche fumando en una buena pipa mientras se contemplaba a Mannslieb y a Morrslieb surcar poco a poco el cielo despejado, eso es lo que pensaba Magnus mientras descansaba después de un duro día  de trabajo en la granja cuando en la lejanía se empezaron a escuchar aullidos de lobos, aquello era extraño, solo en los duros inviernos de antaño se habían atrevido a bajar de las montañas en busca de comida, poco a poco los aullidos se iban escuchando mas cerca, hasta que en el horizonte pudo ver como varios puntos de luz se iban acercando con gran rapidez, con la palidez de quien ha visto su propia muerte Magnus corrió por la granja dando la voz de alarma, pero ya poco se podía hacer, una docena de lobos con goblins sobre ellos iban arrojando antorchas sobre los edificios, Magnus se escondió debajo del abrevadero mientras veía como el resto de los habitantes de la granja eran ensartados por flechas cuando intentaban escapar de las llamas...cuanto tiempo paso allí escondido, para Magnus debió ser una eternidad, los gritos de los moribundos ya no se escuchaban, a su alrededor solo se escuchaba el crepitar de las llamas y unos pasos que de golpe se pararon, muerto de miedo miro hacia arriba para ver la cara de un goblin con los labios pintados de rojo y una tiara de mujer en la cabeza, durante unos segundos se quedaron mirando hasta que el goblin emitió  una risa burlona acompañado con un movimiento de su cimitarra hacia la cabeza de Magnus....

Mientras, en las montañas negras el grupo de enanos dirigidos por Gorim Granmartillo y nuestros tres héroes se preparaban en la casa de Etelka Herzen a que volvieran los goblins que vieron partir cuando llegaron hace un par de horas, tras varías horas de espera por fin los goblins regresaron, sin percatarse de nada un grupo de diez goblins junto al parecer su líder se dirigieron hacia la casa, una vez hubieron entrado casi hasta el final del vestíbulo la trampa se puso en marcha, Nikkit trabuco en mano se asomo por el pasillo del vestíbulo descargando metralla sobre los goblins, tras desaparecer el humo del fogonazo cinco goblins estaban muertos o moribundos, mientras de las puertas laterales y de delante del pasillo cargaban los enanos a la vez que  Erwin y Ogmund cerraron las puertas atrancandolas,  Nikkit hacha en mano se enfrento al Chaman goblin, el cual empezó a hacer gestos para lanzar un hechizo pero algo debió de salir mal ya que para decepción del goblin nada ocurrió, con gesto de enfado saco una cimitarra, el combate fue rápido, los enanos junto a Erwin y a Ogmund acabaron rápidamente con los goblins mientras Nikkit dejaba malherido a su jefe el cual viendo la derrota cerca intento salvar el pellejo, tirando su arma pidió clemencia mientras prometía y juraba que habían sido buenos.

Tras interrogarlo poco pudieron averiguar de lo que ya sabían a través de la Halfling que tenían retenida, desde luego un Chaman no era, era un jefe guerrero no muy cuerdo, Triton Mataarmiños se hacía llamar, la Halfling estaba muy enfadada con Nikkit por haberla tratado con tanto menos precio, pero las palabras de Erwin y Ogmund con lo que podían hacerle si no colaboraba pronto la hicieron hacer cambiar de opinión y mostrarse mas servicial, por lo visto un hombre extraño vino con una carta para Etelka y tras eso ambos se marcharon juntos, así que con los enanos impacientes por acabar con el resto de goblins que esperaban fuera se prepararon para el combate, abrieron las puertas de la casa para dejar entrar a los goblins mientras Nikkit volvía a disparar su trabuco para acto seguido cargar contra ellos, el combate fue duro pero la fiereza de los enanos y junto a los humanos y al Halfing hicieron que la balanza cayera de su lado, todos los goblins cayeron esa noche a los pies de las montañas negras, y solo unos pocos lobos escaparon a la seguridad del bosque, por su parte los enanos solo tuvieron que lamentar varios heridos, mas tarde una parte de los enanos hacían una gran pira con los cuerpos de los goblins y de los lobos mientras nuestros héroes junto a Triton, Gorim y dos enanos subieron a la habitación que estaba cerrada, tras preguntar a Triton que había en su interior y este encogerse de hombros le dieron el goblin a Gorim para que hiciese lo que quisiera con el, lo ultimo que oyeron fue como gritaba mientras volaba por el hueco de la escalera hasta oírse un fuerte golpe cuando llego al suelo, tras probar a derribar las puertas con los picos, los enanos pudieron comprobar como las puertas apenas sufrían ningún daño, como si alguna magia las protegiera, pero Erwin tubo la idea de picar la pared, y en esta si que pudieron abrir un agujero lo suficiente grande para poder entrar en la habitación, al parecer parecía una especie de estudio, del techo colgaba un cocodrilo disecado y al fondo de la habitación un oso que al parecer pareció moverse cuando entraron pero que mas tarde pudieron comprobar que al igual que el cocodrilo poco daño podía causar, en la pequeña librería había libros sobre distintas tribus goblins, y en el escritorio pudieron encontrar una redoma con un liquido verde y una carta que encomiaba a Etelka a marchar con el hombre que había llegado hacia Kemperbad y luego hacia las Colinas Áridas en busca de algo de gran importancia, y una vez conseguido llevarlo a Middenhein lo antes posible, con poco mas que averiguar sobre Etelka y cansados tras la larga noche descansaron hasta la hora de comer del nuevo día, y tras recuperar fuerzas con la comida partieron rumbo a Grissenwald junto a dos enanos que llevarían las noticias a sus compatriotas que allí habían quedado, también junto a ellos marcho la Halfling Dumpling Hayfoot en busca de una nueva vida en Grissenwald, llegaron a mitad de tarde y tras despedirse de los enanos se encaminaron a hablar con el capitán de la guardia Blinched, al cual le contaron todo lo sucedido a demás de mostrarle pruebas de lo que decían, este se mostró agradecido y aliviado por las nuevas noticias y así se las haría llegar a la población, después de ultimo ataque de ayer la tensión entre la gente de Grissenwald y los enanos estaba a punto de causar una revuelta, también preocupado por lo que le pudiera haber ocurrido a la señorita Etelka Herzen consiguió averiguar que había marchado hacia Kemperbad hacia una semana junto a un hombre joven en una caravana de las cuatro estaciones, por lo que por suerte había escapado al ataque de esa tribu de goblins.

El mismo día de su partida de Grissenwald mientras en la plaza del mercado  Nikkit y Ogmund intentaban averiguar que contenía la redoma con el liquido verde Erwin escribía una nota para enviársela a Heironymus Blitzen, en ella le informa de la ventaja que les lleva y hacia donde se dirige a buscar algo, mientras escribe la carta alguien se le acerca mientras le susurra al oído, ¿A que juegas, Kastor? Estamos muy preocupados por ti. ¿Por qué no te has puesto en contacto con nosotros? ¡Espero que no hayas olvidado que se supone que debes entregar lo convenido al Círculo Interno!, ¡Sabes que no puedes engañarnos! ¡Si perteneces al culto, es para siempre! ¡Aún no hemos dicho la última palabra!, tras esas palabras el hombre se alejara perdiéndose entre el mercado, mientras Erwin se encamina hacía donde están Ogmund y Nikkit para contarles lo ocurrido, de repente siente como alguien tira de su pelo llevándose un mechón de el, al girarse ve a un muchacho correr entre el gentío, y aunque le intenta seguir al dar unos pasos le es imposible distinguirlo, cuando se reúne con Ogmund y Nikkit les pone al corriente sobre lo ocurrido mientras ponen rumbo hacia Kemperbad, a mitad de trayecto pasan cerca del castillo Wittgenstein de donde eran los cuadros que había debajo de la torre de señales, una barcaza les da el alto para informarles de que no se acerquen a la orilla del castillo, advirtiéndoles que es un lugar maldito, esa mañana pescando sacaron del agua un hombre con forma de pez con las extremidades rotas, desde que lo subieron a la barcaza dos de sus marineros han enfermado, se dirigen a Nulm para denunciar los hechos, tras tres dias de navegacion desde que salieron de Grissenwald cuando esta empezando a atardecer vislumbran los acantilados de Kemperbad, tras maniobrar desembarcan en la explanada de los ascensores justo cuando una veintena de Infantes Imperiales forman una guardia de honor y su capitán va apartando a la gente mientras acompañada por una fanfarria de trompetas una patrullera fluvial entra en el muelle con la Enseña Imperial, de ella baja un sujeto de ricos ropajes y y extremadamente corpulento que acompañado por el Capitán suben en el ascensor seguidos por la veintena de Infantes Imperiales, entre la gente se escucha que es el Conde Otto Boormann, un Plenipotenciario Imperial, enviado por el Emperador para vigilar al consejo de los trece que rige la villa, para intentar ver si hay alguna formula para extinguir la antigua célula de independencia que rige en la villa.

Tras subir en uno de los ascensores hasta la villa de Kemperbad consiguen averiguar que Etelka ni llego ni se ha marchado en ningún bote o barco, con prácticamente la noche cerniéndose sobre ellos se encaminan a buscar alojamiento y pensar que hacer, si encaminarse hacia las Colinas Áridas o esperar en Kemperbad...



lunes, 26 de junio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 6.

Tras la tempestad viene la calma, y así fue para nuestros héroes tras el incidente con los dos enanos en la posada, por fin estaban reunidos en una cómoda habitación en Grissenwald, después de haber dado buena cuenta de un estofado a la altura de los realizados por Nikkit, y con el estomago lleno y un buen colchón de plumas en donde poder descansar fue pasando la noche, dando paso poco a poco a un nuevo día en el Imperio...

Ya con las primeras luces del alba Nikkit, Erwin y Ogmund se encaminaron a la barcaza que estaba amarrada en el puerto, por el camino fueron escuchando que durante la noche otra granja había sido atacada y quemada y que los enanos eran los culpables, cuando llegaron al puerto encontraron a Chistopher y a Renat durmiendo a pierna suelta tras la mas que posible juerga nocturna, tras despertarlos y esperar a que fueran centrándose les comunicaron que estarían unos días fuera y que mientras tanto estuvieran atentos a la barcaza, justo cuando se disponían a partir Chistopher les contó una pequeña anécdota que habían tenido durante la noche en una de las posadas que habían recorrido, dos hombres les habían invitado a unas rondas y les habían preguntado por un tal Lieberung o Libeun que segun ellos viajaba en la barcaza que dirigían, y aunque su descripción era como la del Señor Erwin les dejaron claro que tal hombre no viajaba con ellos aunque por su aspecto podría ser uno de los dueños de la barcaza, el Señor Erwin Schulz.

Con un pequeño mapa y evitando el camino principal hacia las Montañas Negras, fueron siguiendo el camino que iba al lado del río Reik hasta que alcanzaron las Montañas y tras bordearlas llegaron a la senda que subía hasta la mina, con cautela fueron siguiendo la senda hasta que en ella dieron con un enano ensartado con cuatro flechas, estaba recostado sobre el tronco de un árbol, al parecer había muerto hacia poco tiempo, tras un primer acercamiento de Nikkit para cerciorarse que no era una trampa Erwin se acerco al enano y al romper una de las flechas el enano abrió los ojos para segundos después volver a cerrarlos por ultima vez, en esos segundos con una voz muy débil le dijo que en la mina había Gobos, y que se estaban llevando su oro, Erwin se guardo la flecha como prueba de la presencia de Goblins y saliendo de la senda y adentrándose en el bosque siguieron avanzando, un kilómetro mas arriba dieron con la entrada de la mina y supuestamente  con la torre donde vivía Etelka Herzn, en ella pudieron ver que un Goblin custodiaba la entrada reclinado sobre la puerta, con apenas una hora de luz decidieron bajar y intentar pasar la noche en alguna de las granjas atacadas, al poco de anochecer llegaron a una, había sido calcinada así que se dispusieron a pasar la noche al raso.

Al día siguiente entre los escombros encontraron una espada de manufactura Goblin, la cual recogieron como prueba, sin perder mas tiempo regresaron a Grissenwald a hablar con el líder de los enanos Gorim Granmartillo, el poblado enano se encontraba a las afueras de la ciudad, estaba compuesto por chabolas de madera y una casa mas grande donde Gorim gobernaba a los pocos que no se habían ido de Grissenwald, este les contó como la hechicera Etelka Herzen les había engañado con la compra de la mina, segun sus palabras algún hechizo fue usado para hacerles que vendieran la mina y se olvidaran del oro que allí había, cuando le fue mostrado tanto la flecha como la espada de los Goblins junto a las palabras de Erwin, Nikkit y Ogmund decidieron ayudarles a acabar con la hechicera y con la escoria de Goblins que allí había, así que descansaron lo que restaba de día y por la noche partieron junto a Gorim y otros nueve enanos camino a la mina.

Justo a medianoche consiguieron llegar hasta el linde del bosque de que daba al claro desde donde poder observar la mina y la torre, de la mina iban saliendo tanto lobos como Goblins que se iban juntando en el centro del claro, de la torre también salían mas Goblins y entre ellos uno que iba vestido con ropas de mujer y una tiara en la cabeza, iba haciendo gestos extraños como si fuera un hechicero o un Shaman, desde luego muy cuerdo no parecía, a una orden suya diecinueve Goblins montados en lobos partieron por la senda en dirección a Grissenwald o alguna de sus granjas, aprovechando que ahora quedarían pocos en la torre decidieron cargad contra lo que allí hubiera, y así los diez enanos junto a Erwin, Ogmund y Nikkit corrieron hacia la entrada de la torre, el Goblin de la puerta consiguió dar la alarma para segundos después caer muerto por una piedra de la honda de Nikkit, de la torre salieron seis Goblins y se enfrentaron con los Enanos, mientras nuestros héroes entraban en la torre, en una de las habitaciones Erwin y Ogmund encontraron a dos hombres que habían sido secuestrados de alguna de las granjas quemadas, mientras Nikkit con el trabuco abatía a tres de los cuatro Goblis que bajaban por las escaleras que daban al piso superior, el Goblin restante cayo bajo las espadas de Erwin y Ogmund instantes después, poco a poco y con cautela fueron registrando el resto de estancias sin encontrar mas resistencia y pudiendo comprobar el estado en que lo habían dejado todo los Goblins, Nikkit encontró en una habitación escondida debajo de la cama a Dumpling Hayfoot, una Halfling por lo visto al servicio de Etelka Herzn, la cual estaba muy enfadada con ella por haberla abandonado hacia unos días junto a estos salvajes, mientras subían al piso superior a investigar Nikkit la dejo atada y amordazada, en el piso superior se encontraba un laboratorio que había sufrido una gran explosión en su interior, haciendo que una de sus puertas hubiera salido disparada hacia las escaleras de subida, en la habitación supuestamente de Etelka había trajes tirados por el suelo y encima de una gran cama  había una colección de falanges y la cabeza cortada de un enano, en un rincón un cofre cerrado con llave, había otra habitación que mostraba signos de haber intentado entrar por la fuerza, pero sin éxito, tras haber comprobado que no había mas Goblins en la torre y que los enanos habían acabado con los de fuera limpiaron cualquier rastro de combate en el exterior y se prepararon para intentar emboscar al resto cuando llegaran de su incursión...


lunes, 19 de junio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 5.

Se había quedado una noche agradable, propia de estas fechas, en el bosque se podía escuchar el ruido de los animales mientras se movían por el, mientras, en la futura maquina de señales del Emperador un grupo de trabajadores enanos dormían plácidamente, tras varias noches de dormir intranquilos por los sucesos que habían ido aconteciendo, hoy tenían la tranquilidad de que un grupo de aguerridos humanos acompañados de un Halfling hacían guardia para intentar averiguar lo que les había ocurrido a sus compañeros...

Mientras en las profundidades de la antigua torre Erwin, Ogmund, Nikkit, Wanda y el capataz enano, intentaban descubrir que mas secretos podía haber en su interior, tras haber registrado el estudio se dirigieron a la puerta del fondo, con sumo cuidado la abrieron dando paso a una biblioteca de largas estanterías que llegaban hasta el techo y dejando apenas el paso para una persona a través de ellas, mientras avanzaban por la biblioteca un necrofago avanzo hacia ellos a la vez que de los pasillos que formaban las estanterías tres zombis arrastraban sus pies en su dirección, quizás tiempo atrás al ver tal numero de enemigos hubieran retrocedido, pero aunque ni ellos mismos lo supieran todo lo acontecido hasta ahora les había fortalecido y acrecentado la fe en sus posibilidades, poco a poco consiguieron acabar con los tres zombis, tanto el de Erwin como el de Nikkit acabaron con partes de sus tripas esparcidas por el suelo de la biblioteca, mientras el necrofago aprovechaba para atacar a Erwin, y aunque este le propino dos espadazos estos no fueron suficiente para acabar con el, dando lugar a ser mordido por el necrofago, poco a poco Erwin noto como su cuerpo se iba quedando rígido sin poder moverse ni tan siquiera poder gritar, podía oler el nauseabundo olor de la criatura mientras sus colmillos amarillentos se acercaban a su cara, pero justo en el ultimo instante la espada de Ogmund lo atravesó haciendo que cayera al suelo muerto, tras unos minutos sin saber que hacer con Erwin, este poco a poco fue recuperando sus movimientos, en cada uno de los zombis colgaba un cilindro acabado en forma de una estrella de seis puntas, los cogieron y los guardaron junto al que ya tenían, al igual que unos libros que podrían vender a un buen precio, siguieron avanzando con mas cuidado por la biblioteca hasta llegar al fondo de ella donde había otra puerta, tras abrirla con cuidado entraron en lo que parecía un laboratorio, había distintas redomas, viales, y minerales, ademas de distintos garabatos escritos sin ningún sentido por todas partes de la estancia, mientras iban entrando escucharon unos pasos que se arrastraban  hacia donde ellos estaban , de entre las sombras apareció un zombi al que dieron buena cuenta, también llevaba uno de los cilindros acabado en una estrella de seis puntas, en un atril en forma de gárgola había un gran libro de encuadernaciones de cuero que segun Wanda podría enseñar a dominar a seres no muertos a través de un ritual que usaba polvo de piedra de disformidad, con sumo cuidado lo cogieron para mas tarde poder quemadlo, al fondo del laboratorio había una puerta que daba al pasillo donde estaba la trampilla por donde habían descendido, tenían cinco cilindros que encajaban en cada una de las puntas de la estrella de la estancia del medio, pero les faltaba una para poder completar todas y ver si algo ocurría, quizás la tuviera el hechicero que hace cientos de años vivió o estudio aquí, había pasado tanto tiempo que difícilmente algún día lo podrían averiguar...

Faltaba poco para que amaneciera, no podían sacar los cuerpos de los enanos muertos hasta la noche siguiente, para así poder darles sepultura alejados de aquí, si el resto de enanos se enteraban de lo que allí abajo había seguramente partirían sin poder acabar el encargo del Emperador, y eso era algo que Aynjull Isembeard no se podía permitir, así que Nikkit ideo un plan, esperarían a la noche siguiente para sacar los cuerpos de los enanos muertos y el de un necrofago, enterrarían a los enanos y quemarían el cuerpo del necrofago en una gran hoguera, al día siguiente contarían al resto de enanos que el causante de todo había sido un mutante al que le habían dado muerte y habían quemado, y con ese plan marcharon a descansar hasta bien entrada la tarde, Nikkit preparo una buena cena,solo capaz en manos de un Halfling, tras la cual se fueron a montar guardia en la maquina de señales, a medianoche Aynjull les ayudo a trasportar los cuerpos y como habían quedado quemaron al necrofago junto con el libro encontrado en el laboratorio, y enterraron los cuerpos de los enanos, a la mañana siguiente les contaron al resto de enanos lo acontecido por la noche y aunque se sintieron apenados por la suerte que seguramente habrían corrido sus compañeros también respiraron aliviados al saber que ya podrían trabajar tranquilos, sin mas que hacer y después de haber recibido el pago por sus servicios no sin que antes Aynjull hubiera intentado ahorrarles tener que cargar con dicho peso partieron dirección Sur, hacia Grissenwald.

Navegando hacia el sur por el Reik  pasaron por Kemperbad, en sus calles se habían criado tanto Erwin como Ogmund, y aunque por un momento la añoranza parecía que les obligaría a parar decidieron seguir camino y llegar cuanto antes a Grissenwald, en los siete días que tardaron en llegar iban parando por la noche en pequeñas aldeas costeras donde poder reponer agua y poder dar un trago, en uno de estos pueblos a Ogmund le resultaron conocidos dos rostros que ese momento abandonaban la posada, los había visto en Delberz, quizás y solo quizás les estuvieran siguiendo o solo eran manías suyas..., por fin a primera hora de la tarde y después de 17 días desde que partieran de Delberz llegaron a Grisssenwald, un pueblo que vivía del pescado y un punto de paso para los barcos que transitaban el Reik, tanto desde Altdorf como desde Nulm, como bien sabia Erwin había una gran cantidad de posadas y mesones, y hacia uno de ellos se dirigieron mientras daban la tarde y la noche libre a Chistopher y a Renat, no sabían muy bien que buscaban, si una calle o un edificio, decidieron que deberían andarse con cuidado y ser lo mas cautelosos posibles, así que lo primero fue buscar alojamiento, y en ello estaban en la posada del Viajero Errante cuando por la puerta dos enanos bastante desaliñados y oliendo a alcohol empezaron a insultar a Nikkit, este no se arrugo dando pie a una pelea en la que los enanos llevaron la peor parte, por suerte para la integridad física de los enanos  la guardia apareció antes de que hubiera que lamentar algún muerto, la guardia se llevo presos a los dos enanos mientras el capitán de la guardia Blinched aunque reconocía que había sido en legitima defensa les encomiaba a que no se entretuvieran demasiado en Grissenwald, tras la pelea de la gente del lugar y del posadero averiguaran que los enanos viven en chabolas a las afueras de Grissenwald y que su líder era Gorim Granmartillo, antes habían tenído una mina de la que extraían carbón  en las Montañas Negras, de ahí su nombre, pero que hará unos dos años se la vendieron a una Dama de porte Noble venida de Nulm, ademas le construyeron una casa o una torre al lado de la mina,  para cuando se les acabo el dinero empezaron los problemas con ellos, convirtiéndose en unos borrachos pendencieros, y ahora unos asesinos a los que la guardia dice no tener aun pruebas, pero desde hace dos días se les ha vuelto a ver con dinero coincidiendo con los ataques producidos a dos de las  granjas mas alejadas de Grissenwald, tras escuchar estas y otras historias y tomar varias jarras de espumosa cerveza decidieron abandonar la posada y buscar otra donde poder empezar con mejor pie..., y en esas entraron en El Guerrero Cazador....


lunes, 12 de junio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 4

La barcaza surcaba las tranquilas aguas del río Delb, atrás aun se podía vislumbrar el pueblo de Delberz, habían pasado dos semanas desde que llegaron a casa de Heironymus Blitzen, en ella habían podido reencontrase con un amigo que creían muerto y habían podido relajarse en cómodos colchones de plumas, por fin tras varios días de penurias habían podido descansar cómodamente, cada uno de ellos había dedicado su tiempo libre en adquirir conocimientos para poder hacer frente a  lo que el futuro les tenia dispuesto, Erwin gracias a las influencias del Hechicero fue aceptado como escudero de un pequeño Noble de la zona, mientras Johan enseñaba a Nikkit como moverse y aprovechar todo lo que el bosque le ofrecía, por su parte Ogmund recibió pequeñas clases de Wanda, segun ella siempre era importante saber abrir una cerradura que estuviera cerrada, no siempre había estado a las ordenes de Heironymus, desde pequeña había vivido en las calles valiéndose de lo que pudiera robar o mendigar para ir comiendo, y como todo llega a su fin llego el día de partir en busca de Etelka Herzen, no sin antes que el Hechicero le entregara a Nikkit un anillo con una gema en forma de ojo esculpida hace muchos años por los Enanos, tenia poderes contra no muertos pero desconocía que poderes aun podría conservar.

Tras cuatro días navegando por los ríos Delb y Talabec por fin entraron en Altdorf, justo cuando enfilaban el puerto en el pudieron ver a un antiguo conocido, Ernst Heindelman estaba subido en una caravana de las cuatro estaciones, al verlos enseguida se tapo con un libro hasta que la caravana partió del puerto en dirección Sur, hacía las calles de Altdorf,  lo que iba a ser una noche de fiesta para el Capitán y para su marinero se quedo en frustración al no permitirles que bajaran del barco, al siguiente día ambos se encargaron de cargar provisiones para el resto del viaje hacia el Sur, mientras nuestros héroes junto a Wanda permanecían en el barco intentando no llamar la atención, el día paso sin ningún contratiempo y por la noche volvieron a dormir en la barcaza, a primea hora del día siguiente abandonaban Altdorf y surcaron el río que daba nombre a la región, el río Reik, al cabo de tres días de viaje pasaron cerca del Castillo Reikguard, en el se podían ver guardias de brillantes armaduras y asomando por sus almenas cañones y bombardas, era la actual residencia del Principe Wolfgang Holswig-Abenauer, el heredero escogido por el Emperador, pero según Chistopher en verdad se decía que estaba encerrado para que nadie pudiera ver la marca que el Caos había depositado en el, se decía que le había crecido una cola de rata, tanto Erwin como Ogmund ya conocían que esa era la residencia del Príncipe, pero en Kemperbad se rumoreaba que era un lunático, que siempre había sido algo simple pero que ahora estaba como una cabra, y que por lo tanto el Emperador lo tenía encerrado en el castillo.

Cuando ya estaba atardeciendo en un recodo del río ante ellos apareció una construcción un tanto extraña, sobre una colina verde se alzaba lo que antiguamente había sido la base de alguna torre, sus piedras negras y lisas reflejaban los últimos rayos de Sol, y sobre ella se estaba erigiendo otra construcción con una infinidad de andamios rodeándola, pero lo que les llamo la atención fueron dos Enanos al pie de la colina, en un pequeño embarcadero agitando los brazos y con una bolsa de dinero en sus manos  pidiendo que les llevaran con ellos, pero incluso antes de que pudieran negociar nada de la colina resollando venia corriendo otro Enano, Aynjulls Isembeard el Capataz de la obra, tras dar un buen rapapolvo a los dos enanos estos volvieron sobre sus pasos cabizbajos, mientras Aynjulls les explico que en los últimos días habían desapareció varios de sus trabajadores mientras hacían guardia en la torre, había corrido el rumor que quizás este lugar fuera un cementerio elfico, como Capataz no podía permitir el no cumplir los plazos con lo dispuesto con el Emperador para terminar la maquina de señales, después de esta vendrían muchas mas por todo el Imperio, y el Aynjulls Isembeard seria reconocido por todo el Imperio, nuestros héroes rechazaron la propuesta de trabajar en la obra pero se ofrecieron a intentar averiguar que pasaba con las desapariciones, así que decidieron pasar la noche en la torre de señales.

Una vez instalados en ella, Ogmund vio o intuyo que una zona de la parte sur del suelo podría ser una trampilla o algo por el estilo, y en verdad era una trampilla, durante la segunda guardia en la que Nikkit y Wanda estaban vigilando la trampilla se abrió y un ser decrepito emergió a través de ella atacando a Nikkit, por suerte para el su hacha y la ayuda de sus compañeros fue suficiente para acabar con semejante monstruosidad, descubrieron que un cilindro que llevaba atado al cuello abría la trampilla mágicamente, de donde había emergido el necrofago se podía ver un vestíbulo con intrincados dibujos en las paredes, techo y suelo con una puerta a cada lado y al fondo una pared de al parecer acero, en medio del vestíbulo estaban los cuerpos, o lo que quedaba de ellos de los enanos desaparecidos, con premura y antes de seguir Wanda fue a avisar a Aynjulls, este cuando llego se espanto de lo que vio, esto no debía saberse o sus trabajadores abandonarían la construcción, armado con un pico acompaño a Erwin, Ogmund, Nikkit y Wanda al interior de la torre, examinando la placa de acero Ogmund descubrió en las paredes en los relieves que tenían dibujados como dos ruedas que al hacerlas girar la pared de acero se iba moviendo hasta dejar paso a una cámara interior donde en el suelo esta inscrito un hexagrama donde hay un agujero en forma de estrella en cada punto del hexagrama, las paredes estaban decoradas con distintas constelaciones, volviendo sobre sus pasos penetraron por la puerta de la derecha a una habitación que parecía un estudio, en ella había retratos que  tanto Erwin como Ogmund reconocieron de la familia Wittgenstein, en una mesa había esparcidos mapas de distintas regiones del Imperio, y un mapa sobre el que se han dibujado distintas lineas que se cruzan con un circulo alrededor de un cruce de estas lineas, también había papeles con distintos cálculos y anotaciones, pero que son ilegibles, detrás del escritorio y apoyado en la pared había un cayado adornado con inscripciones, con cuidado Wanda lo guardo hasta que su maestro pudiera averiguar los poderes que poseía, mientras del fondo de la habitación unos pasos se iban arrastrando hacia ellos, un zombi se acercaba donde estaban, sin apenas complicaciones acabaron con el, de su cuello colgaba un cilindro que en uno de sus lados acababa en forma de estrella, del mismo tamaño que habían visto en el hexagrama de la habitación central, quizás si encontraban los otros cinco los misterios de esta antigua torre les fueran desvelados...

lunes, 5 de junio de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 3.

Se oían ruidos de pasos, Johan empezaba a despertarse mientras sentía un fuerte dolor de cabeza, poco a poco iba recuperando sus sentidos, maniatado y amordazado en una especie de almacén iba recordando como Erwin había acudido a la posada donde estaban alojados y con premura le había incitado a que le acompañara, aunque era Erwin, había algo en él que le había resultado extraño, pero con las prisas no le había dado mucha importancia, lo siguiente que ocurrió es que un carruaje les estaba esperando a la vuelta de la posada, lo ultimo que recordaba era haber subido a el y recibir un fuerte golpe en la cabeza, la oscuridad se cernió sobre él, hasta ahora,poco a poco su visión se iba haciendo mas clara, ante sus ojos iba vislumbrando un circulo de cobre en el suelo y en su interior un pentagrama, en cada punta del pentagrama un candelabro de plata con una vela encendida, figuras encapuchadas empezaban a entrar, uno de los encapuchados se acerco para revisarle la cuerdas, mientras lo hacia le susurro al oído, esto se nos ha ido de las manos,  algo atroz esta a punto de suceder, hay que evitarlo como sea, con rapidez antes de volver sobre sus pasos le dejo un pequeño abre cartas, con el cual mas tarde Johan intentaría cortar la cuerda que le sujetaba sus manos.

Con cinco de los encapuchados alrededor del circulo y otros dos en el centro empezó una especie de ritual o ceremonia, como mas tarde Johan sabría los dos encapuchados del centro eran Johannes Teugen y su supuesto primo Gideon,  al poco de empezar la ceremonia una mujer joven fue llevada ante Teugen, el cual con sangre fría le abrió el pecho para sacarle el corazón aun latiendo y dejarlo en medio del pentagrama, el siguiente en correr esa suerte era el propio Johan, fue cogido por Gideon y aunque intento resistirse la fuerza de Gideon era sobrehumana, por suerte para él en el ultimo instante el encapuchado que le había intentando ayudar salto sobre Teugen derribándole en el suelo, en apenas unos segundos Gideon cogió al traidor y lo lanzo contra un poste del almacén, fue tal la fuerza del impacto que el ruido de huesos rotos se oyó con claridad, justo cuando Gideon se daba la vuelta en dirección a Johan se escucho como sonaban las doce campanadas del reloj de ayuntamiento de Bögenhafen, a partir de ahí todo ocurrió muy deprisa, del pentagrama un humo negro empezó a surgir dando a forma a un repugnante Demonio, el cual con una voz dulce y fría que irradia maldad exigirá el portal que se le había prometido, con una de sus garras agarrara a Teugen  y serán absorbidos por el pentagrama, para acto seguido retorciéndose de sufrimiento y convertido en un deformado Demonio  también ser engullido Gideón, mientras el resto de encapuchados huían del almacén, este ya ardía a causa de las velas que habían rodado, con sus ultimas fuerzas Johan cargo sobre su hombro al encapuchado que le había ayudado y entre toses y sin apenas poder respirar salieron fuera, Friedrich Magirius era el encapuchado que le había salvado, poco se podía hacer por él, apenas le quedaba un hilo de vida, con sus ultimas fuerzas le dio una carta que debía de llevar a Delberz y entregársela a Heironymus Blitzen....

Erwin, Nikkit y Ogmund junto al aprendiz de marinero Renat habían conseguido navegar por el canal de Weissbruck durante tres días sin apenas contratiempos, antes de llegar a Altdorf en una de las esclusas los dos guardias que la vigilaban inspeccionaron la barcaza sin encontrar nada extraño, y sin mas les dejaron seguir camino, fue Nikkit el que noto que uno de los guardias se fijaba demasiado en Erwin, o quizás eran manías suyas.

Ante ellos las torres de Altdorf se mostraban majestuosas, la capital del Imperio no pasaba desapercibida para nadie, por desgracia nuestros aventureros no podrían disfrutar de ella por mucho tiempo, lo primero era vender la carga que tenían en la bodega, Nikkit, Ogmund y Renat buscaron a Herr Hohenzoll, tras lamentarse por la perdida del antiguo capitán y de su familia les ofreció 800 coronas de oro y 100 mas si le hacían el favor de transportar cuatro cajas con Brandy a un pequeño embarcadero que les venia de camino, tras inspeccionar las cajas y ver que el Brandy al parecer no era Bretón accedieron a ello, con dinero para gastar al día siguiente se encaminaron a una armería, en ella se equiparon con distintos enseres, ya por la tarde cerraron un trato con Chistopher para que tomara los mandos de la barcaza y al día siguiente mientras aun estaba amaneciendo ponían rumbo a Delberz, y aunque antes de salir de Altdorf fueron parados por la guardia y por unos momentos se temieron lo peor por el Brandy que transportaban todo se quedo en un susto.

El viaje por el río Talabec ocurrió sin ningún contratiempo, y justo antes de encontrarse con la entrada al río Delb que les llevaría hasta Delberz vieron el pequeño embarcadero del que Herr Hohenzoll les había hablado, allí desembarcaron  las cuatro cajas dos muchachos ante la atenta mirada de un individuo que parecía cualquier cosa menos un pescador, tras viajar por el río Delb y después de cuatro días desde que salieron de Altdorf por fin antes sus ojos al pie de las colinas se podía ver el pueblo de Delberz, dejaron la barcaza amarrada en el pequeño embarcadero y a Renat y Chistopher custodiándola, mientras el resto del grupo dirigidos por un maltrecho Hans se dirigieron hacia la casa del hechicero, esta estaba ubicada a las afueras del pueblo, un gran muro de piedra la rodeaba con dos grandes puertas que se abrieron segun se acercaban,  ya en su interior se podía ver una casa grande y destartalada, una chica joven salio a su encuentro abrazándose a Hans, su nombre era Wanda, muy simpática y extrovertida, sin mas fueron llevados ante Heironymus Blitzen, un hombre mayor con el pelo blanco y desaliñado, el cual fue escuchando sus relatos sobre lo que habían vivido en Bögenhafen y en la mansión Vonreuter mientras no dejaba de manipular un gran reloj de cuco, tras escucharles se dirigió hacia Erwin y le tendió una carta de una demonolagista llamada Etelka Herzen que quería seguir los pasos de Johannes Teugen, la cual por lo visto aspiraba abrir un portal para el mismísimo Tzeentch.

En ese momento un antiguo compañero que creían muerto apareció por una puerta, la alegría se reflejo en el rostro de todos ellos y entre abrazos les contó como había sido capturado y como había conseguido escapara con vida y su camino hasta llegar aquí, mientras Heironymus hablaba con Elvyra una vieja conocida, tras unos minutos el Hechicero les contó que Hans había viajado a Nuln para intentar localizar a la mujer de la carta, hacia mas de un año que la habían perdido la pista, por suerte ahora gracias a la carta sabían donde podría estar, era de vital importancia dar con ella antes de que intentara realizar aquello en lo que Johannes Teugen había fracasado, la pregunta era si estaban dispuestos a acometer semejante empresa en favor del Imperio y de Sigmar, era algo que tenían que pensar con calma, mientras tanto les ofreció su casa para que descansaran...después de muchos días era difícil resistirse a un buen baño de agua caliente y una cómoda cama de plumas....







lunes, 29 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión 2.

La noche caía sobre Weissbruck y con ella sus calles se iban quedando vacías, sus habitantes tras una dura jornada de trabajo buscaban refugio en alguna de sus tres tabernas, de ellas irradiaba un calor acogedor ademas de las risas de sus ocupantes, en otro lugar de Weissbruck, en un sótano, la oscuridad casi se podía tocar con las manos, en ella unos ojos atemorizados no dejaban de mirar la puerta por donde había entrado esperando a que se abriera y alguien viniera a por ella, mientras esperaba a que eso ocurriera abrazaba con fuerza su muñeca, buscando en ella la valentía para hacer frente a la oscuridad...


Mientras Erwin, Ogmund y Nikkit se encaminaban a la posada de El Hombre Feliz para intentar averiguar algo sobre Elvyra y sus posibles captores, dejaron encerrada a Liza en el sótano donde la encontraron, sin poder fiarse de nadie era la mejor opción, hay podría estar segura hasta que volvieran a por ella.

La taberna de El Hombre Feliz estaba ubicada hacia el sur de Weissbruck, de ella salia un gran bullicio, en su interior se podían distinguir gente del lugar y otros forasteros, gente de la mina cercana de Delfgruber, y aunque cada uno de ellos busco por la taberna a alguien grande con alguna prenda gris desgarrada no encontraron a nadie que les llamara la atención, pero a Erwin si que alguien le encontró, mientras deambulaba por la taberna dos hombres se le acercaron intentando venderle una capa marrón que uno de ellos llevaba en sus brazos, ante el rechazo de este el otro hombre le tendió la mano para estrechársela pero Erwin no estaba por la labor y ignorándolo busco con la mirada a sus compañeros, pero entre el bullicio no los encontró, justo cuando se volvía a girar hacia los dos hombres el que le había tendido la mano se la estrecho para acto seguido ambos desaparecer entre el bullicio de la taberna, Erwin se noto algo húmedo en la palma de su mano, tenia como pintura color purpura, se dirigió hacia la barra donde se la limpio a la vez que Ogmund y Nikkit se reunían con el sin haber visto ni oído nada de los tres hombres que buscaban o de Elvyra, ni siquiera el posadero les pudo decir nada que les pudiera ser útil, pero mientras se dirigían a la salida un viejo que allí estaba sentado mascando tabaco si que les fue de utilidad, por unas cuantos chelines de plata les contó que la noche anterior tras hombres fornidos cargaron un baúl en una carretilla y marcharon hacia el norte, en dirección a la exclusa, el posadero pudo corroborar que estos tres extranjeros que ademas no olían muy bien eran de Altdorf y que lo extraño de todo es que segun ellos mañana por la mañana un amigo suyo les vendría a recoger pero en vez de dormir en la taberna pagaron y se fueron la noche anterior.

Sin perder mas tiempo y aprovechando el amparo de la noche se encaminaron hacia la exclusa al norte de Weissbruck, en ella Ogmund encontró entre la maleza un baúl en el que podría haber cabido un cuerpo, y una carretilla, con cuidado cruzaron al otro lado del canal, allí encontraron unos pasos de alguien que había caminado cargado, siguiendo los pasos llegaron hasta un granero en bastante mal estado, con unas puertas envejecidas de color rojo, con cautela se acercaron a ellas, en su interior se oía los ronquidos de alguien, con mucha destreza entre los tres consiguieron levantar el listón que por dentro les impedía entrar en el granero, una vez dentro y sin apenas hacer ruido entre Nikkit y Ogmund se encargaron que el hombre que emitía los ronquidos no volviera a despertar, pero mientras avanzaban hacia el otro lado del granero de allí una saeta voló en dirección a Erwin fallando por muy poco, cuando Erwin y Nikkit subieron a la parte de arriba del granero en ella había dos hombres fornidos y Elvyra amordazada y con las manos atadas a la espalda, uno de los hombres la mantenía cogida por detrás mientras con un cuchillo amenazaba con degollarla si no tiraban las armas, mientras el otro con la ballesta ya recargada les apuntaba, pero pese a la amenaza Nikkit y Erwin se abalanzaron sobre el hombre de la ballesta acabando con el sin que pudiera dispararlos, mientras el otro hombre junto a Elvyra  se lanzaba desde la parte alta del granero al exterior, aterrizando sin ningún daño en un montón de paja que había debajo, sin perder tiempo y dejando a Elvyra allí tumbada salio corriendo a  la a
protección de la noche, y aunque le disparo Nikkit y consiguió herirlo el hombre pudo escapar, registraron a los hombres muertos y salvo alguna moneda y las hierbas que habían cogido de la casa de Elvyra poco mas llevaban encima, solo un pendiente de plata con la forma de una cabeza de rata que ambos llevaban les llamo la atención, con rapidez volvieron sobre sus pasos hasta la casa de Elvyra donde tras revisar la herida que Erwin y Ogmund tenían infectada les preparo un bálsamo que haría que la infección remitiera, también les contó que los hombres venían de parte de un alto cargo de Altdorf, el cual quería unas hierbas necesarias para realizar un  ritual o ceremonia destinado a las artes oscuras, por supuesto que ella no accedería a tales demandas, por eso mismo huyo de Altdorf hace unos seis meses, no sabia como la habían encontrado, pero otra vez volvería a cambiarse el nombre y buscaría otro lugar donde vivir, y aunque Nikkit insistió en saber quien era esa persona Elvyra no consintió en dar su nombre, así ellos estarían mas a salvo, tras un emotivo reencuentro entre Elvyra y Liza comieron algo todos juntos, descansando lo que quedaba de noche en casa de Elvyra para al día siguiente recoger todos sus enseres y sin que nadie mas lo supiera abandonar Weissbruck en la barcaza de nuestros aventureros en dirección a Altdorf para luego poner rumbo a Delberz, a la casa del maestro de Hans, Heironymus Blitzen un conocido de Elvyra, un Hechicero de las altas escuelas de la magia, un Hechicero Celestial...

lunes, 22 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. MUERTE EN EL REIK. Sesión1

La noche dio paso a un nuevo amanecer, en medio del bosque alejados de cualquier mirada un grupo de personas descansaban arremolinados entre si, un pájaro observaba atento desde una de las ramas como la única persona que estaba despierta daba vueltas alrededor del grupo, en el rostro del Halfling se podía apreciar el cansancio de los días pasados, pero sabía que pronto su guardia acabaría y por fin llegaría el mas que merecido descanso, por un instante se paro delante de dos de los humanos que estaban durmiendo, por su cabeza paso un pensamiento, hacia solo unos días que conocía a los dos humanos y entre ellos ya habían crecido unos fuertes lazos de amistad, que destino les esperaba a todos ellos, sus caminos seguirían juntos ..., una sonrisa apareció en su rostro mientras volvía a vigilar el bosque velando por el descanso de sus compañeros, mientras el pájaro levantaba el vuelo perdiéndose entre los altos arboles...


El día avanzo, fue a la hora de comer cuando nuestros aventureros junto a Hans y a Anya recogieron sus pocas pertenencias y después de haber saciado el estomago partieron rumbo al Norte, no sabían donde se encontraban pero si viajaban hacia el Norte en algún momento deberían encontrar el río Bögen, y siguiéndolo poder llegar a Weissbruck, allí podrían conseguir pasaje en algún barco dirección a Altdorf o con suerte directamente a Delberz que es donde Hans tenia que llegar a casa de su señor, ademas el tiempo apremiaba, tanto Erwin como Ogmund presentaban en una de las heridas sufridas en el laboratorio de Vonreuter claros síntomas de infección, Hans conocía en Weissbruck a una herborista llamada Elvyra que les podría ayudar, durante la tarde y la mañana del día siguiente avanzaron sin incidentes, fue casi a mediodía cuando empezaron a escuchar el ruido de un río, según se acercaban al ruido de entre los arboles un hombre ya entrado en años y que apenas se podía sostener cayo ante ellos, su cuerpo presentaba diversas heridas y dos virotes de ballesta asomaban por uno de sus costados, con su ultimo aliento y una mano tendida hacia ellos sus ultimas palabras fueron ``mutantes´´.

Con cautela se acercaron al borde del bosque, desde ahí a unos pocos pasos se podía ver una pequeña barca junto al río y un poco mas allá en medio de este una barcaza de pequeño calado que estaba a la deriva, en su cubierta se apreciaban cuerpos humanos y de mutantes tendidos en el suelo, tras decidir que lo mejor era intentar hacerse con el barco y intentar llegar a Weissbruck lo antes posible se subieron en la barca y remando se fueron acercando a la barcaza, Nikkit con el trabuco preparado no dejaba de observar la orilla que habían abandonado cuando de entre sus arboles una mujer con dos grandes alas y una lanza  empezó a volar hacia ellos, mientras el resto del grupo subía a la barcaza Nikkit disparo su trabuco contra ella, por desgracia una vez se retiro el humo la mujer bajaba hacía el en picado sin haber sufrido ningún daño, con su lanza hirió a Nikkit mientras volvía a remontar el vuelo preparándose para otra pasada, en esta segunda todo ocurrió muy rápido, Hans hizo uso de su magia para impactarle con un proyectil mágico, por desgracia para él la lanza le atravesó el brazo desgarrando a su paso huesos y tendones, Hans con la lanza clavada en su brazo cayo inconsciente al suelo mientras un charco de sangre se formaba a su alrededor, mientras Nikkit aprovechando que la mujer le daba el flanco consiguió impactarla con fuerza con el hacha dejando un reguero de sangre mientras se alejaba de ellos, y aunque Ogmund intento abatir a la mujer con alas con su honda los disparos pasaron lejos de ella, perdiéndose nuevamente en las copas de los arboles del bosque.

En el momento en que la mujer se retiraba dos mutantes subieron de la cubierta, de uno de ellos dio buena cuenta Erwind, mientras el otro se enfrentaba a Nikkit, a su vez Ogmund era atacado por un tentáculo que procedente del río reptaba por un lado de la barcaza intentando enrollarse en algún pobre incauto, y aunque en la primera ocasión pudo esquivarlo en la segunda no tubo tanta suerte y el tentáculo se le enrollo sobre su pierna arrastrándolo hacia el río, por suerte de un espadazo Ogmund pudo cortar el tentáculo a la vez que Erwin también espada en mano le prestaba también auxilio impactando en el tentáculo, mientras Nikkit dejando que el mutante con el que estaba enfrentado escapase se lanzaba para coger a Ogmund para intentar que no fuera arrastrado por el tentáculo, tras unos segundos de tensa pausa con rapidez Nikkit consiguió poner la barcaza a favor de la corriente para ir alejándose poco a poco del lugar, mientras Erwin iba lanzando por la borda los cadáveres de los mutantes muertos en la cubierta del barco y Ogmund intentaba ayudar a Hans, el cual estaba inconsciente y aunque débil aun respiraba, una vez alejados del lugar y un poco mas tranquilos bajaron a la bodega, allí había bastantes sacos de lana y unos pocos barriles, en uno de ellos y gracias al oído del Halfling encontraron a un chico joven, Renat, estaba muerto de miedo y según le fueron calmando les contó como encontraron una barca a la deriva con alguien en su interior al parecer moribundo, tras acercarse a ella para prestarle ayuda fueron atacados desde el aire por una mujer alada mientras del río unos tentáculos subían por el barco, él muerto de miedo fue a esconderse a la bodega, desde su escondite dentro de un barril pudo escuchar los gritos aterradores del dueño de la barcaza así como de su hijo y su nuera, tras saber que todos estaban muertos y sin saber de ningún familiar directo de el dueño de la barcaza, la barcaza pasaba a ser de ellos junto a su carga, la cual la esperaban vender sus antiguos dueños en Altdorf por unas 900 coronas de oro.

Durante la tarde y gracias a las indicaciones de Renat fueron navegando sin ningún percance, descansaron en la barcaza mientras la noche pasaba y con las primeras luces del día emprendieron viaje, el tiempo apremiaba, Hans se iba debilitando por momentos y tanto Erwin como Ogmund notaban como algo en sus heridas no iba bien, fue a mediodía cuando por fin conseguían amarrar la barcaza en Weissbruck, por suerte para ellos el lugar no les era desconocido y con rapidez fueron a la casa del físico, al cual por suerte o desgracia ya conocían de cuando estuvieron días atrás en Weissbruck, allí dejaron a Hans, al cuidado del físico el cual intentaría hacer todo lo posible por salvar la vida y el brazo de Hans, por desgracia con las heridas de Erwin y de Ogmund poco podía hacer, les indico donde vivía Elvyra la herborista, quizás ella si que tuviera remedio para sus afecciones.

Con Renat y Anya al cuidado de la barcaza, nuestros tres aventureros se dirigieron a casa de Elvyra, pero ya antes de llegar a la puerta pudieron ver que algo no marchaba bien, una de las ventanas estaba rota, a través de ella se podía ver el interior de un salón donde sin duda había habido una pelea, cristales rotos y muebles por el suelo daban buena cuenta de ello, tras comprobar que la puerta estaba cerrada penetraron en la casa a través de la ventana, inspeccionaron la casa tanto la planta de abajo como la de arriba donde se encontraban los dormitorios, todas ellas habían sido registradas pero no había nadie en ellas, y salvo una nota que le exigía un pago en un granero rojo poco mas había que les fuera de ayuda, justo cuando se disponían a irse un pequeño ruido atrajo la atención de Nikkit, al parecer provenía de la cocina, y allí tras una estantería había una puerta que daba acceso a un sótano, al abrir la puerta algo corrió en su interior perdiéndose en las sombras del sótano, con cautela bajaron descubriendo que una niña de unos 10 años se escondía en una esquina atemorizada, tras ver que la habían descubierto intento huir en dirección a las escaleras pero los fuertes brazos de Erwin la retuvieron hasta que poco a poco Nikkit la fue calmando, una vez calmada les contó que tres hombres fuertes y que olían mal habían venido hace un par de días y que se marcharon tras una fuerte discusión,  ese mismo día Elvyra le dijo que se mantuviera alejada de la posada de El Hombre Feliz, al día siguiente por la noche  Elvyra la había castigado en el sótano por andar con sus cosas, de repente escucho un fuerte estruendo procedente de la casa y oyó gritar a Elvyra, tras esconderse asustada entre las cajas del sótano al rato dejaron de oírse ruidos.

Varios dilemas se les presentaba a nuestros aventureros, que hacer con la niña, donde podía estar o que le podía haber pasado a Elvyra, acudían a la guardia, y mientras el tiempo iba pasando inexorablemente....

lunes, 8 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. PERDIDOS EN EL BOSQUE. Sesión 3.

La lluvia y el aire golpeaba fuertemente sobre las paredes de la mansión, poco a poco la tormenta iba creciendo en intensidad, mientras a resguardo de ella estaban nuestros intrépidos aventureros junto a Hans y a Anya, esta ultima les servia de guía mientras caminaban por un laberinto de corredores en busca de la habitación de Ondurin Vonreuter, en un cruce de pasillos unas escaleras ascendían en lo que parecía una puerta de hierro al final de la subida, y aunque al resto del grupo las escaleras les  pasaron desapercibidas, a Ogmund mas acostumbrado a estar bajo tierra y con el oído mas acostumbrado a estos menesteres le pareció escuchar unos pasos que provenían de la parte superior, durante unos segundos de silencio Anya les contó que la escalera desembocaba en una puerta de hierro cerrada con llave, en la cual segun su padre se encontraba Jonah, su hermano mayor, el cual había sido encerrado a causa de su locura, mientras les contaba esto en voz baja desde detrás de la puerta que se adivinaba al final de las escaleras provino una voz joven pidiendo ayuda para que le sacaran de allí, sin apenas pensarlo desoyeron los gritos de ayuda y siguieron camino.

Por fin su camino llegaba a su fin, ante ellos tenían las puertas que daban a la habitación del patriarca de la Mansión, eran unas puertas de madera de roble, en ellas se adivinaban como runas o dibujos grabados, pero al intentar fijarse en ellos era como si estuvieran en un constante movimiento imposibilitando saber que eran, el aire en el pasillo era denso, como si se pudiera cortar con un cuchillo, Ogmund se acerco lentamente a la puerta, mas allá se escuchaba el crepitar del fuego de una chimenea y el pasar de hojas de un libro, sin ninguna cerradura o tirador a la vista, decidieron que lo mejor seria entrar sin llamar, retrocedieron y con un baluarte como ariete se abalanzaron sobre las puertas, pero justo cuando el ariete entro en contacto con la puerta estas se abrieron de golpe haciendo que Nikkit trastabillara y aterrizara en el suelo, mientras Ogmund y Erwin siguieron su carrera hacia Ondurin que estaba sentado detrás de una mesa de estudio, frente a un gran libro de cuero negro, mientras se levantaba sorprendido vio como el ariete era lanzado sobre el, pero aun siendo mayor consiguió esquivarlo, en apenas unos segundos la habitación se convirtió en un caos, Ondurin utilizando sus artes negras revivió a dos de sus trofeos que tenia disecados, Nikkit descargo su trabuco sobre una de estas criaturas para acto seguido sacar su hacha y vender cara su vida, mientras Erwin y Ogmund se abalanzaban sobre Ondurin antes de la otra criatura llegara hasta donde se encontraban, tanto Erwin como Ogmund pudieron experimentar como los poderes de Ondurin les iba debilitando a la vez que el se iba recuperando de los golpes, mientras pudieron ver que Hans también sabia dominar los vientos de la magia, y con ellos conseguía lanzar un proyectil sobre unos de los engendros que había creado Ondurin, pero en el momento que todo se les ponía mas en contra con la llegara del mayordomo Lothar y con la mujer de Ondurin, Sanne corriendo para defender a su marido con cuchillo en mano, de repente todo cambio, Nikkit consiguió abatir al engendro que tenia delante, a la vez que Ogmund de un espadazo certero le atravesó el gaznate a Ondurin, cayendo muerto al suelo, la balanza se había equilibrado, ahora Ogmund luchaba con el otro engendro mientras Erwin se enfrentaba a Lothar y Nikkit se defendía de Sanne en un estado de locura salvaje, Tanto Nikkit como Ogmund acabaron con sus contrincantes no sin antes sufrir varias heridas, mientras Lothar con un brutal golpe de su garrote lanzaba a Erwin por los aires con el brazo dislocado y dejándolo en el suelo inconsciente y con una fuerte hemorragia al borde de la muerte, por suerte para el, era fuerte y con la ayuda de la única hierba que le quedaba a Hans pudieron detenerle la hemorragia y colocar el brazo en su sitio, mientras entre Ogmund y Nikkit dieron buena cuenta de Lothar, a su alrededor quedo una escena dantesca, con sangre salpicando todos los confines de la habitación, y parte de la familia Vonreuter muerta, mientras Erwin se iba recuperando miraron por la habitación buscando algo de valor, pero salvo la pluma de Ondurin que era de buena plata nada mas encontraron, en cuanto a el libro de cuero negro que estaba sobre la mesa de estudio, claramente su aspecto era blasfemo así que sin ni siquiera vacilar Ogmund lo lanzo al fuego de la chimenea, por momentos pareció tener vida, retorciéndose mientras era consumido por las llamas.

Por fin podrían salir de este maldito lugar, eso si Gustav no les había engañado, tras desandar el camino salieron fuera de la Mansión, la lluvia y el viento habían cesado, dando lugar a un cielo despejado, cuando miraron hacia el cielo algo les llamo la atención, la luna Morrslieb estaba en cuarto creciente, ya no se encontraba sobre ellos amenazante como la noche anterior, sin mas tiempo que perder y tras prender fuego a la Mansión atravesaron el bosque en el que ya no se veían las criaturas de ojos rojos, consiguieron atravesarlo y salir a otra parte del bosque donde el aire no estaba tan viciado y donde se volvían a oír el ruido de animales moviéndose por el, aunque estaban agotados decidieron avanzar todo lo que pudieran para alejarse lo mas posible del lugar, ya cuando empezaba a amanecer buscaron un sitio en donde poder descansar y reponer fuerzas, a fin de cuentas el camino no había echo mas que empezar....

lunes, 1 de mayo de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. PERDIDOS EN EL BOSQUE. Sesión 2.

La noche avanzaba inexorable, mientras fuera de la mansión Vonreuter la lluvia y el viento golpeaban con fuerza sobre sus viejas paredes, ajeno a todo ello nuestros tres aventureros intentaban adivinar el camino correcto, tras deliberar unos segundos decidieron avanzar hacia el lado Oeste de la mansión, donde hacia unas horas habían cenado con la familia Vonreuter, tras recorrer un largo pasillo penetraron en el gran salón y por una puerta al fondo en las cocinas y despensa de ese ala de la mansión, ayudados con una antorcha buscaron alguna puerta oculta que pudiera dar lugar a un sótano, donde pudiera estar el laboratorio de Ondurin Vonreuter, pero por mas que buscaron en ningún lugar encontraron ningún indicio de algo oculto.

En el vestíbulo sonaban las doce campanadas de la medianoche cuando de nuevo nuestros tres aventureros volvían a estar en el mismo lugar pensando donde encaminar sus pasos, de la parte superior provenía una dulce pero poca afinada canción de nana cantada por la voz de una niña, hacia allí se dirigieron Erwin, Ogmund y Nikkit, subieron por las escaleras las cuales rechinaban bajo su peso, una vez arriba el pasillo iba de Este a Oeste, donde al final de cada lado había una puerta, de la puerta del Este es de donde provenía la canción de nana, una tenue luz enmarcaba la puerta, y segun se acercaban se podía percibir un cálido calor proveniente de una chimenea encendida, en cambio de la puerta del Oeste provenía un ligero aire frío, la puerta estaba cerrada con llave y un tenue sollozo provenía de su interior, tras sopesar ambas alternativas se encaminaron hacia la puerta del Este, esta daba a la habitación de Wilhelmina y de su hija Elena, la habitación estaba amueblada con muebles bretonianos y ricas sedas, Wilhemina sentada en su tocador y vestida con apenas un camisón casi trasparente se sorprendió al verlos allí, pero pronto mostró toda su atención en su amado Erwin, y este poco a poco fue cayendo a sus encantos, aunque Ogmund espada en mano la mantuvo a distancia desconfiado de que fuera una bruja o algo peor, mientras Wilhemina les contaba lo que su padre les tenia preparado, y les ofrecía un trato, traerle la cabeza de su hermana Anya que era malvada y pérfida, y a cambio les sacaría de la mansión y del bosque que la circundaba, mientras pensaban en ello la pequeña Elena se acercaba a Nikkit y le susurraba al oído que ella también conocía donde estaba esa salida secreta, y que si la dejaban irse con ellos les llevaría hasta allí, así que tras pensarlo y no fiándose de Wilhemina la dejaron atada en su habitación, y con la pequeña Elena como guía fueron camino de los aposentos de su abuelo para acabar con todo esto cuanto antes, tras caminar por los laberintos de pasillos de la parte mas nueva de la mansión y notar como descendían bajo tierra llegaron hasta unas escaleras, las cuales daban a una puerta de hierro, al abrirla lo que vieron dentro les dejo durante unos segundos paralizados, en celdas había distintas monstruosidades, un lobo con dos cabezas, una de ellas cosida al cuello del animal, dos zombis a los que se les habían cambiado distintas partes de su cuerpo, un ser imposible de describir al que se le habían cosido tantos tejidos musculares que resultaba algo grotesco y por ultimo en la ultima jaula un humano al parecer normal, que bien estaba muerto o inconsciente, ya que no se movía y estaba con las manos atadas a sus espaldas.

En medio de la habitación había una mesa donde seguramente se habían realizado estas abominaciones, y a su lado una palanca, al fondo de la habitación se podía ver una puerta, Elena señalo a ella mientras con el dedo en la boca hacia el gesto de silencio, con cautela avanzaron hacia la puerta, pero al abrirla lo único que vieron fue otra mesa de operaciones y colgados del techo cadenas con distintas partes del cuerpo goteando un liquido color amarillo, un gran olor a productos químicos irradiaba la estancia, pero de Ondurin ni rastro, en ese preciso momento Elena con una sonrisa maliciosa tiro de la chirriante palanca y aunque Nikkit le sujeto la mano, la cual estaba tremendamente fría, fue demasiado tarde, las jaulas se abrieron dando paso a que las criaturas se abalanzaran sobre ellos, haciéndose fuertes en la puerta se prepararon para vender caras sus vidas, mientras Elena se sentaba sobre la mesa de operaciones y se preparaba a ver el espectáculo.

Pero pronto la sonrisa se le borro de la cara, Nikkit disparo su trabuco sobre los seres que se abalanzaban sobre la puerta, la metralla barrio todo a su paso hasta llegar a Elena, fue tal el impacto que la tumbo sobre la mesa con la cara completamente desfigurada dejando un gran charco de sangre, aun pudo salir huyendo pero sus pasos acabaron al final de la escalera completamente desangrada, mientras en el laboratorio Ogmund y Erwin daban buena cuenta del lobo de dos cabezas y de uno de los zombis, y aunque el ser monstruoso consiguió herir tanto a Erwin y a Ogmund entre ambos y con la ayuda final de Nikkit consiguieron acabar con el, justo a tiempo para impedir que el otro zombi acabara con el humano que se encontraba en la ultima celda.

Hans-Peter Schiller les contó como había acabado aquí, venían de Nuln camino de Bögenhafen para coger un barco dirección a Delberz, prácticamente al igual que ellos fue engañado por Gustav, sus tres guardaespaldas habían muerto en manos de Ondurin y viendo como eran de capaces les podría contratar para que le sirvieran de escolta, prometiendo que su señor les pagaría con creces, que pusieran ellos el precio, el dinero pareció decantar la balanza y decidieron que viniera con ellos, gracias a Ogmund pudieron desandar el camino no sin antes pasar por la habitación donde Hans tenia su equipo, en el cual disponía de tres hiervas ya preparadas por uno de sus antiguos guardaespaldas, le entrego una a Ogmund y otra a Erwin para que se pudieran reponer de las heridas que habían sufrido en el laboratorio, la tercera se la guardo entre su equipo, sin mas consiguieron llegar por cuarta vez al vestíbulo desde donde fueron a visitar a Wilhelmina, la cual estaba con las manos atadas dormida en la cama, Ogmund camino hacia ella espada en mano, con el ruido de sus pasos Wilhelmina se despertó y mientras se giraba hacia el y sin tiempo para ni tan siquiera hablar Ogmund descargo su espada sobre su delicado cuello  contándoselo de un solo tajo, Erwin aun estupefacto por lo que acababa de ver solo pudo murmurar alguna palabra mientras sacaba su espada y se dirigía hacia Ogmund, por suerte Nikkit poco a poco pudo convencerlo de que bajara su espada y lo fue alejando de la habitación hasta calmarlo, mientras Erwin se iba recuperando Ogmund busco detenidamente por la habitación hasta dar con la llave que podría abrir la puerta de Anya, hacia allí se dirigieron, y tras hablar con ella desde el otro lado de la puerta decidieron confiar en ella para que les llevara a las habitaciones de su padre, cuando abrieron la puerta vieron en la pobreza en que vivía, en una habitación pequeña, con una cama y muebles medio rotos y una ventana sin cristal que la salvaguarda del frío de la noche, Ogmund le ayudo a levantarse cogiéndola de la mano y así comprobando que su tacto no era frío como el de Elena, y sin perder mas tiempo se dirigieron a las habitaciones de Ondurin en lo mas recóndito de la mansión...


martes, 25 de abril de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. PERDIDOS EN EL BOSQUE. Sesión 1.

Tras caminar durante tres horas alejándose de Bögenhafen por fin llegaron a un merecido descanso, cansados tras una noche en vela y un día sin el que poder parar a descansar, era todo un premio el poder dormir unas horas aunque fuera al raso en medio del bosque, gracias a ese cansancio pudieron dormir incluso estando intranquilos a causa de los ruidos que durante la noche se escuchaban a su alrededor, por suerte la noche paso dando paso a un nuevo día no sin antes mostrar la cara mas amenazante de Morrslieb, desde donde estaban pudieron contemplarla como si estuviera encima de ellos y de la ciudad de Bögenhafen, incluso se podía vislumbrar con claridad su rostro, y como durante la noche su lengua roja iba moviéndose por sus labios como preparándose para darse un festín, entre los habitantes del Imperio esto es signo de que algo funesto esta a punto de ocurrir...

Ya con las primeras luces del día nuestros aventureros emprendieron camino, pero al poco tiempo tras girar en una curva del camino ante ellos apareció un joven tirado a un lado, en su mano una espada rota, envuelto en un charco de sangre, acuchillado en el pecho y en el estomago apenas con un hilo de vida, alrededor suyo se podían apreciar pisadas como de pezuñas y parte de las pertenencias de su mochila esparcidas por el camino, con mucha cautela se acercaron al cuerpo del joven, este al sentir pisadas a su alrededor con sus ultimas fuerzas alzo la cabeza  dirigiéndose a Erwin con apenas un hilo de voz, por favor, mi vida se me acaba, mi familia se encuentra a pocas horas de aquí, hacia el este, por favor vayan y díganles lo que le ha ocurrido a su hijo, díganselo y permitan que me lloren..., y acompañando sus palabras saco una especie de medallón, y con su ultimo instante de vida lo deposito en las manos de Erwin, el medallón es un disco de metal en el que en relieve se muestra un hacha con una serpiente enroscada, tras rebuscar Ogmund entre sus ropas y el resto de equipaje y no encontrar nada de valor y quizás por el remordimiento aún de haber abandonado a Johann deciden preparar una camilla improvisada,  y así poder llevar el cuerpo del joven junto a su familia, tras caminar durante todo el día y casi a punto de anochecer consiguen llegar a un claro del bosque, no sin antes haber atravesar una parte del bosque bastante frondosa y oscura, en el claro pueden ver una Mansión construida al viejo estilo imperial, con piedra oscura y grandes ventanas abovedadas, pero a lo largo de los años se han ido añadiendo distintas alas dándole un aspecto caótico, la mayor parte de la mansión esta a oscuras, solo arden algunas luces en las ventanas de la vieja mansión.

En cuanto entran en el claro una mujer que se encuentra en el porche camina hacia ellos, es una mujer ya anciana, pueden ver como en su rostro se dibuja una gran angustia mientras les pregunta si traen noticias de su hijo Gustav, al llegar hasta ellos y ver el cuerpo de la camilla se arrodilla a su lado mientras le llora desconsolada, mientras, un hombre alto de largos cabellos blancos se dirige hacia donde están, intentando consolar a la mujer se presenta como Ondurin Vonreuter el cabeza de familia y padre de Gustav, presenta a su mujer Sanne y tras escuchar con atención como encontraron a Gustav en medio del bosque les agradece que lo hayan traído hasta ellos para poder darle sepultura como es debido, llama al mayordomo Lothar para que se haga cargo del cuerpo y les invita a cenar con su familia y pasar la noche como sus huéspedes hasta que mañana les pueda corresponder como es debido.

Pasan al vestíbulo de la mansión donde les presenta al resto de la familia, a Sothelin el hermano menor de Gustav, un hombre alto de cabellos oscuros, a su hija mayor Wilhelmina, una mujer hermosa de brillante cabello negro y labios carnosos y a su lado su hija Elena de unos 5 o 6 años, y por ultimo presenta a una muchacha rubia, apenas adolescente, de tez pálida y demacrada que responde al nombre de Anya, tras hacer las presentaciones y dejar que sean los aventureros los que den la noticia sobre lo sucedido a Gustav la consternación se hace patente entre las jóvenes, ese momento es roto cuando el mayordomo Lothar anuncia que la mesa ya esta preparada, por lo que todos menos la pequeña Elena se dirigen al gran salón para cenar, durante la cena Ondurin les pregunta sobre las noticias que circulan por el Imperio y por las aventuras y desventuras que les han ocurrido, mientras Anya se muestra muy interesada por lo que le cuenta Nikkit sobre las ciudades y las gentes de distintas partes del Imperio, Wilhemina aburrida de ese tema centra mas su atención sobre las proezas de Erwin, y sin muchos miramientos coquetea con el, así poco a poco va trascurriendo una apacible velada hasta que ya tarde se retiran a sus habitaciones, son llevados a ellas por el mayordomo Lothar, tras avanzar por distintos pasillos bastante caóticos por su disposición les deja en dos dormitorios que se comunican entre si, tras ello cierra las puertas con llave y ante las preguntas de Nikkit mientras se aleja arrastrando los pies les dice que es por su protección

Inquietos ante lo sucedido deciden hacer guardia durante la noche, al poco de dormirse y estando Nikkit despierto un frío empieza a invadir la habitación seguido de una luz azulada que se va filtrando en la habitación a través de la puerta, poco a poco se va formando una figura fantasmal, Nikkit la distingue como Gustav, esta desnudo y tiene todo el cuerpo lleno de  cortes, como si hubiera sido diseccionado por un cirujano, durante el breve tiempo que esta la figura fantasmal en la habitación se dirige a el para advertirles que su padre les desea un gran mal, que domina a las criaturas del bosque y que lamenta mucho haberles traído hasta aquí..., tras esto la figura desaparece y el calor vuelve a la habitación, saliendo de su estupor Nikkit despierta a Ogmund y a Erwin contándoles lo ocurrido, sin mas tiempo que perder fuerzan la puerta de la habitación y gracias a la orientación de Ogmund consiguen llegar hasta el vestíbulo de la casa, consiguiendo salir al exterior, cuando se empiezan a dirigir hacia el bosque poco a poco van viendo como aparecen ojos rojos de criaturas que acechan a que alguien intente atravesar su follaje, en apenas unos minutos todo el bosque se llena de ojos rojos que no dejan de observarlos, sin saber que hacer Erwin les dirige hacia la parte de atrás de la mansión donde Lothar se llevo el cuerpo de Gustav y donde se encuentran distintos mausoleos donde enterrar a los muertos, siguen el rastro de la camilla donde iba Gustav, la cual la encuentran tirada a un lado de un mausoleo que no tiene ningún nombre de su ocupante, desde hay se ven pasos que se dirigen al bosque arrastrando algo, quizás el cuerpo de Gustav, armándose de valor fuerzan la cerradura y penetran en el mausoleo, en su centro se encuentra un ataúd de madera oscura con el emblema de la familia Vonreuter, esta subido en un bloque elevado de mármol, sin mucho esfuerzo corren su tapa y dentro pueden ver el esqueleto de Gustav, vestido con las mismas ropas que lo encontraron en el bosque, en sus huesos presenta finas lineas como de un bisturí, les llama la atención que esta envuelto por pesadas cadenas plateadas, las cuales deciden quitárselas, es en ese momento cuando del mismo esqueleto un espíritu se levanta, el mismo que Nikkit vio en la habitación, es Gustav, con premura les advierte por segunda vez de su padre, el cual quiere usarlos para sus experimentos, como a muchos otros que fueron atraídos hasta aquí, y como el mismo también fue fruto de ellos y no sobrevivió, siente mucho haberlos traído hasta aquí, pero es su padre quien lo ha estado controlando hasta este momento, les advierte que no podrán salir a través del bosque y que solo acabando con su padre podrán escapar, apenas recuerda casi nada de su vida, lamenta no poder ayudarles en su empresa pero quizás alguno de sus hermanos si que puedan, pero si algo recuerda es que no confíen en Jonah..., poco a poco se va desvaneciendo dejándolos solos en el mausoleo, desandan sus pasos hasta penetrar otra vez en la mansión llegando hasta el vestíbulo donde asoma el pasillo por donde vinieron, enfrente el camino que lleva al gran salón donde hace unas horas pasaron una agradable velada, y enfrente dos grandes escaleras que se juntan al llegar piso de arriba de la mansión...

lunes, 10 de abril de 2017

EL ENEMIGO INTERIOR. SOMBRAS SOBRE BÖGENHAFEN. Sesión 6

La noche avanzaba con Nikkit encerrado en una jaula, poco podía hacer salvo contemplar los puestos de la feria ahora vacíos, sin nadie recorriendo las calles improvisadas que hacia unas horas estaban plagadas de gente con ganas de diversión, mientras pensaba en ello algo llamo su atención, una de las lunas, Mórrslieb en lugar de estar en su cuarto menguante estaba prácticamente en luna llena,  incluso daba la sensación de que se encontrase encima de la ciudad, según avanza la noche un rostro se fue definiendo en  una de sus caras, con este mal augurio y con la incertidumbre de lo que les pudiera estar pasando a sus compañeros se quedo traspuesto unas horas antes de que amaneciera.

Mientras en otra parte de la ciudad el farol de Ogmund se va extinguiendo, sabiendo que no les queda mucho tiempo de luz y viendo que Nikkit no regresa, decide intentar falcar la puerta donde vieron al Demonio con unas piquetas y así retirarse hacia la luz que entra por la boca de la alcantarilla abierta, pero en ese momento Ratilla gruñe en esa dirección y durante un segundo una parte de la oscuridad que envuelve el corredor parece ser aun mas oscura, pero cuando centra su atención sobre ello todo parece normal, así sin mas tiempo que perded tanto Ogmund como Erwin se adentran en el corredor hacia la puerta donde vieron al Demonio, pero nunca llegaron a su cometido, Ogmund despierta en medio del corredor a oscuras con Ratilla lamiendole la cara, mientras que Erwin despierta a escasos metros de el.

Con los primeros rayos de luz la ciudad empieza a despertar, y con ella la diversión de varios niños que despiertan a Nikkit lanzandole fruta podrida ademas de insultos de distinta índole, por suerte para Nikkit la guardia los dispersa con prontitud y llevan al Halfling ante el juez  Richter, el cual tras despachar un juicio rápido entre dos jornaleros atiende a las explicaciones de Nikkit, le escucha con atención sin decir nada, se muestra sorprendido ante lo que el Halfling le cuenta sobre un templo y un Demonio, le informa que el Goblin al que buscaban no puede haber muerto en ese lugar ya que a la hora de introducirse ellos en las cloacas, fue encontrado en uno de los almacenes que hay en los muelles aplastado por una caja,  manda al capitán de la guardia junto con dos hombres para que acompañen a nuestro aventurero hasta el lugar, encuentran la boca de la alcantarilla abierta y tras descender por ella encuentran a Ogmund y a Erwin regresando del corredor, ahora con varias luces para iluminar se cercioran que el cuerpo del enano Gottri ha desaparecido, con casi toda seguridad ha vuelto a ser lanzado al canal, y en el sótano no queda nada de lo que vieron la noche anterior.

Con nada o casi nada entre las manos regresan ante le juez,  Erwin le enseña el pañuelo de seda con las iniciales F.S, el juez Richter les asegura que ese pañuelo pertenece a Franz Steinhager, uno de los principales mercaderes de la ciudad, y miembro del consejo regente de la ciudad, les comunica que el Goblin fue encontrado muerto en un de sus almacenes en el río y que donde encontraron su pañuelo se encuentran sus oficinas, es un hombre respetable y  insinúa que quizás entre el cansancio y la poca luz creyeron ver algo distinto a la realidad, de todas formas les da su palabra que durante el día visitara el lugar y intentara hablar con Fraz Steinhager sobre el asunto, y con Johannes Teugen que es la voz del consejo y quien le informo de la aparición del Goblin, mientras tanto les aconseja que si quieren reclamar algo del dinero vayan al ayuntamiento.

Antes de volver a entrar en la ciudad visitan al Doctor Malthusius para informarle de lo que vieron en las cloacas, este tras escucharles atentamente si que cree en sus palabras, a fin de cuentas nadie le ha entregado el cuerpo del Goblin ni le ha dicho mucho mas, les encomienda a Sigmar para que les proteja y como agradecimiento les entrega 5co a cada uno por las molestias, ademas de su amistad si se vuelven a encontrar, tras despedirse de el se dirigen hacia la posada, por el camino algo extraño sucede, cerca de uno de los pequeños parques que hay en Bögenhafen un hombre subido en un banco vestido con harapos con el pelo largo y sucio grita enfervorecido a un pequeño grupo de gente a su alrededor, grita cosas sin sentido, de como el Caos acabara con la ciudad, hasta que se calla y se queda mirando fijamente a Erwin y señalándolo con el dedo grita ``Tú estás marcado, ten cuidado con los propagadores del Caos´´, una vez dicho esto se baja del banco y se pierde entre la gente, entre varios rumores consiguen averiguar que es Ulthar, que era amigo de Karl Teugen y que enloqueció hace unos dos años cuando velaba su cuerpo, hoy en día malvive en la otra parte de la ciudad, en la Fosa.

Sin perder mas tiempo llegan hasta la posada donde recogen todas sus pertenencias y donde descubren que Johan ha desaparecido, lo mas inquietante es que un mozo lo vio salir esta mañana junto a alguien igual que Erwin, con los peores presagios en sus cabezas sobre lo que le ha podido pasar a Johan deciden visitar a Ulthar en la Fosa, pagando una propina al barquero que se encarga de la barcaza para cruzar el río consiguen las indicaciones para encontrar su choza, por desgracia cuando llegan a ella lo único que queda dentro aparte de pulgas es el cadáver de Ulthar con la garganta rajada, sin perder tiempo y antes de buscarse algún problema abandonan con prontitud el lugar y vuelven a la ciudad donde se dirigen al Juez Richter para ver si ha podido averiguar algo mas.

Tras atravesar la ciudad y llegar al Tribunal de fiestas no consiguen ver al juez, pero su ayudante Andrea les comunica que el juez Richter tubo que ausentarse a su casa alrededor del mediodía al sentirse indispuesto, tras buscar un sitio tranquilo donde poder hablar y temiendo por sus vidas, Erwin, Ogmund y Nikkit deciden que es el momento de alejarse de la ciudad, aunque ello significara el salir a pie a los peligrosos caminos del Imperio, sin perder mas tiempo compran algo de comida y aliviados de poder conservar sus vidas se marchan alejándose de la ciudad por el camino del sur, entre ellos se fueron dando ánimos en que Johan ya estaría muerto y que nada podían hacer por el aunque hubiesen seguido en la ciudad, pero cada uno dentro de si mismos siempre se quedarían con la amargura de saber que si aun estaba con vida y lo habían abandonado a su muerte....pero este es el Imperio, el Viejo Mundo, aquí no hay Héroes de brillante armadura con corazones puros, aquí hay gente que lucha por sobrevivir y por sus propios intereses....

Que les tendrá deparado el destino a nuestros aventureros, de momento el precio a pagar a sido caro, uno de ellos ya no caminara a su lado, quien podría ser el próximo........, el destino es como una rueda, cuando empieza a girar ya no se puede parar, la rueda de ellos ya ha empezado a dar vueltas y por mucho que lo intenten evitar al final su destino les alcanzara....